La COP28 concluyó con compromisos «insuficientes» en la transformación del sistema alimentario

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Las opciones vegetarianas supusieron dos tercios de las comidas servidas y la industria ganadera protagonizó varios actos en defensa de sus intereses

Tras dos semanas de negociaciones, la COP28 concluyó el pasado miércoles, 13 de diciembre en Dubai (Emiratos Árabes Unidos). En el evento han participado más de 100000 personas entre delegaciones gubernamentales, empresas, activistas y periodistas. Este año, se ha prestado más atención que en ocasiones anteriores al impacto del sistema alimentario en el medio ambiente y la salud humana, aunque el resultado vuelve a ser «insuficiente» para muchas de las organizaciones observadoras.

Cada año, estas conversaciones tienen como objetivo que los países acuerden conjuntamente un plan de acción para evitar los efectos del calentamiento global e impedir que la temperatura media aumente más de 1’5 grados por encima de los niveles preindustriales, en consonancia con el Acuerdo de París de 2015. Estos esfuerzos se han cristalizado durante mucho tiempo en los combustibles fósiles, sin tener en cuenta el impacto del sistema alimentario, y más concretamente de la industria ganadera, en las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la conferencia del clima se ha ganado el descrédito de buena parte de la ciudadanía al ver cómo los representantes políticos llegaban en sus aviones privados, entre otras cuestiones por las que ha sido criticada.

La COP28 ha concluido con algunos compromisos, declaraciones e iniciativas al respecto de la alimentación, que podrían ser influyentes en el futuro, aunque la mayoría de los medios de comunicación se han centrado en los combustibles fósiles a la hora de abordar la conferencia.

En primer lugar, los países han reconocido que los sistemas alimentarios están amenazados y se han comprometido a reducir las emisiones de la agricultura y la ganadería. En este aspecto, se ha creado un grupo de trabajo especial para ayudar a los gobiernos a poner en práctica los compromisos que adquirieron el 2 de diciembre en la Declaración de los EAU sobre Agricultura Sostenible, Sistemas Alimentarios Resilientes y Acción por el Clima, firmada por más de 150 países entre los que se encuentran algunos de los principales productores de alimentos, y por tanto, de las emisiones relacionadas con estos, como Estados Unidos.

El 10 de diciembre fue una jornada dedicada a la alimentación y la agricultura. Ese día, los delegados lanzaron una alianza por la transformación de los sistemas alimentarios, que se ha presentado como una coalición de estados que quieren liderar este cambio. Entre los países que forman parte de ella se encuentra Brasil, el principal exportador de carne de vacuno en el mundo.

Además, el GST, considerado el texto más importante adoptado en la COP, cuya misión es evaluar los progresos en la consecución de los objetivos climáticos y formular recomendaciones a los gobiernos, sugiere el alejamiento de las formas de agricultura altamente contaminantes y de la ganadería industrial. Muchos observadores han considerado este punto «insuficiente».

Por otra parte, se presentaron dos informes sobre alimentación y clima, contrarios al mantenimiento de las actuales prácticas de producción de alimentos. El primero, publicado por ONU Medio Ambiente el 8 de diciembre y titulado What’s Cooking, reconoce «la necesidad de cambiar la forma en que producimos y consumimos los alimentos que comemos», y habla del potencial de «las nuevas alternativas a la alimentación animal convencional».

El segundo forma parte de la Hoja de Ruta Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre la alimentación sostenible del planeta, que advierte que los países industrializados ricos tendrán que reducir el consumo de carne y lácteos. Sin embargo, se omite en esta hoja de ruta el impacto de la ganadería industrial y la necesidad de eliminar nuestra dependencia de este sistema, clave en la crisis climática, natural y sanitaria.

El informe también sugiere utilizar el metano producido por la actividad ganadera para biogás, lo que supone un riesgo de impulso para el mantenimiento, intensificación y expansión de la ganadería.

La industria ganadera, presente en la COP28

La COP28 acogió cientos de eventos sobre la alimentación, muchos de ellos organizados por el lobby cárnico y lácteo que acudió dentro de delegaciones oficiales, aunque también han estado presentes organizaciones que abogan por una producción de alimentos más respetuosa con el medio ambiente y los animales, como ProVeg, Good Food Institute y Mercy for Animals. Estos actos tuvieron lugar en el Food Systems Hub, un edificio de dos plantas dedicado a albergar eventos sobre nutrición y agricultura.

El lobby ganadero, representado por grandes compañías de la industria, como JBS, la mayor empresa cárnica del mundo, defendió sus intereses aludiendo a los supuestos beneficios de la agricultura industrial y le ganadería. Así, organizaron mesas redondas sobre «alimentos nutritivos de origen animal» o «carne de vacuno sostenible».

Para muchas organizaciones en defensa de los animales y el medio ambiente, la COP se ha quedado de nuevo corta en materia de avances hacia un sistema alimentario basado en vegetales, y esperan que en los próximos años este tema siga sobre la mesa para incorporar soluciones efectivas.

Carne en la COP

Hasta este año, los menús de la COP se han caracterizado por la presencia de carne y lácteos, principales responsables de las emisiones relacionadas con la alimentación, lo que se suma a las críticas por la oferta de menús caros y poco saludables.

Este año, los vegetales han protagonizado los platos de la conferencia. Dos tercios de las 250000 comidas servidas han sido vegetarianas o veganas y los sándwiches han pasado del relleno de embutido a las espinacas.

Desde la COP25, que se celebró en Madrid, una coalición llamada Food@Cop ha presionado para que haya más vegetales y menos carne en los menús de este evento, ante la dificultad de encontrar opciones plant-based en los menús.

La COP28 ha cerrado con una huella de carbono mucho menor que la de anteriores conferencias, y se ha demostrado que la alimentación plant-based puede ser sabrosa y nutritiva, aunque los asistentes han vuelto a criticar los menús por sus elevados precios.

Fuente: Sentient Media.

2 respuestas a «La COP28 concluyó con compromisos «insuficientes» en la transformación del sistema alimentario»

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