El largometraje sigue la historia de los protagonistas originales
El pasado 15 de diciembre se estrenaba Chicken Run 2: Amanecer de los nuggets (en España), que al igual que la primera parte, ha resultado toda una crítica hacia la industria cárnica y la cultura que esta promueve. La película sigue la historia de los protagonistas tras su fuga de la granja de Tweedy hacia una isla en la que viven pacíficamente hasta que Molly, la hija de Ginger y Rocky, se va del refugio. Junto con su amiga Frizzle, ambas creerán que han llegado a un lugar más divertido, y siguen a un cambión con la imagen de un pollo feliz como los que muestran las empresas cárnicas, pero acaban llegando a un lugar que no es tan feliz como pensaban.
Mientras tanto, la industria inventa tecnologías para que la carne tenga mejor sabor y textura a través de unos collares que convierten a los pollos en dóciles y felices, de tal forma que sus músculos estén menos tensos en sus minutos finales. Pero las aves resultan ser más inteligentes que los humanos.
Los creadores de la película han recibido críticas por «pretender que los espectadores se hagan veganos«, algo que ya han negado. Chicken Run 2 está hecha para un público generalista, particularmente infantil y familias, que participan de la industria cárnica y que tienen en el largometraje de animación una buena invitación a la reflexión sobre la realidad de nuestro consumo, sobre todo en estas fechas.
Fuente: Plant Based News.


Deja un comentario