Esta autorización excepcional para cazar afecta a numerosas especies antes de sus migraciones, y a otras consideradas «dañinas»
El pasado 15 de agosto, dio comienzo la media veda, un período en el que se permite la caza de forma excepcional para algunas especies, entre ellas muchas aves que empiezan sus migraciones en este momento o que se encuentran en peligro, como varias especies de palomas, la codorniz común, la grajilla occidental o la corneja negra. También se permite cazar especies consideradas «dañinas», como gaviotas, córvidos, zorros o conejos. Aunque los tiempos varían en cada comunidad autónoma, este período se extenderá hasta mediados de septiembre.
La media veda pone particularmente en peligro a los animales nacidos esta temporada, ya que se produce justo al final de la época de reproducción de numerosas especies. En algunos casos, las crías todavía no han abandonado los nidos y siguen dependiendo de los adultos que pueden ser cazados. Además, los animales son más vulnerables en este momento del año, por la sequía y el calor, que provocan que se concentren en las zonas donde hay agua y donde pueden producirse auténticas masacres contra cientos de individuos.
Organizaciones ambientalistas y animalistas se han mostrado abiertamente contra la media veda, no solo por el daño que se inflige a los animales, sino porque contraviene normas básicas como la de no cazar en período de reproducción o porque atenta contra especies en situación de vulnerabilidad, lo que resulta contradictorio con la propia legislación europea. Hasta 2021, la tórtola europea era víctima de la caza durante la media veda, cuando se llegaba a disparar, de media, contra unas 800000 tórtolas cada verano en España, tal como explica SEO/BirdLife. La prohibición de su caza desde ese año ha dado como resultado una positiva recuperación de la especie en Europa.
Ante estos datos, SEO/BirdLife propone aplicar la misma medida para otras especies en peligro, como la codorniz común, otra de las víctimas de la media veda. También se encuentran en declive la grajilla occidental y la corneja negra, cuya caza estará permitida.
Enfermedad de Aujeszky
En Castilla-La Mancha, el inicio de la media veda ha llegado acompañado de un protocolo para la prevención y control de la enfermedad de Aujeszky, que afecta a los perros utilizados para la caza, debido al aumento de casos en algunas regiones.
Los perros pueden contagiarse a través de las mordeduras a los animales cazados portadores de la enfermedad, principalmente los jabalís.


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