Numerosos asesinatos machistas son cometidos con armas de caza
La violencia contra los animales no humanos está estrechamente vinculada con la violencia hacia los humanos. Así lo han demostrado varios estudios, algunos de ellos con casos reales de asesinos cuyos antecedentes fueron matanzas de animales. En los asesinatos machistas, la violencia va un paso más allá: el hombre reconoce en la mujer, como en el animal salvaje o su propio perro, el ser inferior que es dominado. Numerosos feminicidios se han cometido con armas de caza en todo el mundo, pero en España no existen datos oficiales que permitirían conocer realmente la magnitud de esta grave situación.
Por ello, PACMA ha exigido al Gobierno una relación de asesinatos machistas cometidos con armas de caza, tras el último crimen de este tipo en Estepa (Sevilla) a finales de 2024, que refleje las cifras de mujeres asesinadas por este medio.
Estudiosos y organizaciones animalistas han sabido ver desde hace años el vínculo entre la caza y el machismo, pero hasta ahora no se han tomado medidas. Una de ellas es la que propuso PACMA en julio, cuando solicitó que los cazadores entregaran sus armas tras la finalización de las jornadas de caza en las dependencias policiales más cercanas a su domicilio, de forma que estas desaparecieran de las viviendas donde ponen en peligro a sus residentes.
«En nuestro país, miles de rifles y escopetas están en manos de cazadores y sus allegados sin enfrentar controles suficientemente estrictos, ni sobre el uso que hacen de estas armas ni sobre su custodia», señala el presidente del Partido Animalista, Javier Luna. De hecho, obtener una licencia de armas en España es relativamente sencillo, y comunidades como Castilla y León lo han hecho aún más fácil haciéndolas gratuitas.
Luna añade que la caza «normaliza una cultura de dominio, agresión y deshumanización que se extiende a otros ámbitos». El partido pide al Gobierno que actúe con responsabilidad: «El Gobierno debe asumir su responsabilidad y actuar con firmeza. «Demandamos el endurecimiento de los controles sobre la tenencia de armas de caza y la creación de un registro público de incidentes relacionados con su uso».
Otros datos
PACMA no solo ha reclamado esta relación entre caza y feminicidios, sino que también ha puesto de manifiesto la falta de datos oficiales sobre los vínculos entre otras acciones humanas y la mortalidad de animales no humanos. Así, a principios de enero el partido solicitó al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que publicara los datos sobre animales atropellados en carreteras españolas durante 2024 para conocer la incidencia entre el uso de artefactos pirotécnicos en la mortalidad de fauna o animales domésticos. Ello se vería reflejado en las cifras de meses como diciembre, donde las celebraciones navideñas coinciden con un mayor uso de la pirotecnia.
Según el propio Ministerio, las carreteras son el escenario de la muerte de hasta 55 millones de vertebrados al año, desde conejos hasta anfibios, gatos y reptiles. «Estos incidentes, aunque a menudo pasan desapercibidos para los conductores, representan una grave amenaza para la biodiversidad y la conectividad ecológica», señala PACMA.
En Doñana, la mortalidad en carreteras afecta principalmente a mamíferos (37%), aves (32%), anfibios (17%) y reptiles (14%), pero la falta de monitoreo en algunas zonas impide una mejor aproximación a la realidad.
PACMA propone soluciones para evitar atropellos de animales, como pasos de fauna, mejoras en las infraestructuras y la regulación del uso de pirotecnia.


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