Investigadores han hallado el virus en 42 animales de 28 especies
La expedición científica española CSIC-UNESPA en la Antártida, a bordo del velero Australis, ha confirmado la dispersión de la gripe aviar en el mar de Weddell. El virus ha sido hallado en todas las especies animales analizadas en las seis islas ubicadas al norte de la Península Antártica, como las de Devil, Beak, Beagle o Heorína.
En concreto, el resultado positivo se ha obtenido en 42 animales de 28 especies cuyos cadáveres han sido recogidos por los investigadores para su estudio. Entre estas especies se encuentran la foca cangrejera, el págalo, la gaviota, la paloma antártica, el pingüino Adelia y el pingüino Papúa. También se han analizado 14 skuas y pingüinos vivos. «La carga viral en los animales muertos fue muy alta, lo que indica un riesgo de exposición al virus en la proximidad de los cadáveres», explican los investigadores.
Los investigadores destacan la presencia del virus de la gripe aviar de alta patogenicidad en colonias de pingüinos aparentemente sanas. La enfermedad podría estar expandiéndose entre los grupos de estas aves sin causar una mortalidad elevada. Algunos individuos podrían estar inmunizados por exposiciones previas al virus, o ser más resistentes de lo que se creía.
Ante esta situación, se plantean como necesarias medidas para contener la expansión del virus en el continente helado. Pese a que se trata de un lugar remoto, los lugares donde se ha detectado la enfermedad son visitados frecuentemente por buques turísticos y científicos, lo que indica que también existe un peligro para la especie humana.
Los científicos aluden al caso de Tay Head, en la isla Joinville, como uno de los más llamativos por la elevada prevalencia del virus, que ha afectado especialmente a las focas cangrejeras.
Próximamente, la expedición se desplazará al sur del continente para conocer mejor la dispersión del virus y elaborar un estudio completo al respecto. En el equipo de investigación participan expertos en diferentes ámbitos, desde veterinarios hasta biólogos moleculares y virólogos.
Hace algo más de un año se confirmó por primera vez la presencia de la gripe aviar en la Antártida, esperada tras la confirmación del virus en Sudamérica en 2022. La enfermedad se ha extendido rápidamente desde las aves confinadas en granjas hasta la fauna salvaje de todo el mundo, tanto aves como otros grupos de animales. Las explotaciones ganaderas son el principal caldo de cultivo para este y otros virus.


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