La cría de animales para producción de pieles es ilegal en más de una veintena de estados, pero siguen permitidas las importaciones
Los países que han prohibido las granjas peleteras siguen siendo cómplices de esta industria al importar y vender pieles. Así lo revela una investigación de la organización Gaia que se ha centrado en los estados miembros de la Unión Europea (UE) y ha compartido imágenes reveladoras sobre la realidad de la peletería en Polonia. El informe pone de manifiesto la necesidad de una legislación unificada en toda la UE.
Entre las imágenes publicadas por Gaia, se observa a cientos de visones y mapaches confinados en jaulas metálicas de menos de un metro cuadrado y en condiciones anti-higiénicas; a animales con heridas provocadas por pisar constantemente los suelos de alambre de las jaulas; o a mapaches sacados violentamente de las jaulas antes de ser electrocutados a la vista de otros animales (práctica ilegal).
Las granjas peleteras confinan animales salvajes a los que se les priva de libertad y de desarrollar comportamientos tan naturales como nadar, correr o cazar. Esto los lleva a un estrés continuo y puede provocar automutilaciones, e incluso canibalismo.
Gaia ha difundido las imágenes en Bélgica y ha mostrado a su población que a pesar de que el país prohíbe la cría de animales en granjas peleteras desde 2023, sigue permitiendo la comercialización de pieles como las procedentes de la granja investigada de Polonia. La situación es similar en otros países miembros de la UE, donde la industria peletera sigue recibiendo apoyo a través de las importaciones y pese a las prohibiciones nacionales vigentes total o parcialmente en 21 estados europeos.
Gaia ha lanzado una campaña que insta a los gobiernos regionales belgas a prohibir la venta de pieles y pide a los ciudadanos que boicoteen a las marcas que las siguen utilizando para la confección de sus prendas. Algunos grandes de la moda ya han dejado de utilizar pieles, en sintonía con el sentir mayoritario, pero otras muchas lo siguen haciendo.
Según una encuesta de Gaia, el 76% de los belgas percibe negativamente las marcas que siguen vendiendo pieles, y el 73% es favorable a prohibir su comercialización.
La Iniciativa Ciudadana Europea ‘Fur Free Europe’ (Europa sin pieles), que recibió el apoyo de más de 1’5 millones de ciudadanos, todavía no ha recibido respuesta por parte de la Comisión Europea. Las organizaciones en defensa de los derechos de los animales reclaman que se aplique una norma unificada para todos los países miembros en las que se incluya la prohibición de las importaciones para evitar seguir colaborando con la industria en otras partes del mundo.


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