Cazadores estadounidenses donan carne de ciervo contaminada con plomo a bancos de alimentos

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El lobby cinegético niega los efectos negativos de la ingesta de este metal

Cazadores estadounidenses llevan décadas donando carne de ciervo contaminada con plomo a bancos de alimentos, generalmente en forma de carne picada. Esta es distribuida a personas o familias de bajos ingresos, incluidos niños y niñas. Así lo revela una investigación de Sentient Media publicada en febrero.

Pese a que se ha demostrado que el consumo de carne de animales abatidos con munición de plomo es un problema de salud pública incluso en pequeñas cantidades, muchos estados de EE.UU no han hecho nada para impedir su distribución sin realizar las pruebas pertinentes ni informar de ello. La influencia de los grupos de presión de la industria armamentística y cinegética no solo dificulta que este metal tóxico salga de la cadena de consumo, sino que también deriva en que forme parte de los alimentos destinados a las comunidades más vulnerables, mientras el lobby cinegético proyecta una imagen de compromiso social con programas como «Hunters for the Hungry» de la Asociación Nacional del Rifle.

Esta asociación ha desempeñado un papel fundamental contra los esfuerzos para prohibir la munición de plomo, sin éxito en el estado de California, donde ya está prohibida. Tampoco se permite su uso para abatir aves acuáticas. El sector afirma que esta munición es necesaria para la actividad cinegética.

En Minnesota, los venados abatidos con escopeta se someten a pruebas de rayos X para comprobar si albergan fragmentos de plomo y desechar la carne contaminada, pero este estado es una excepción. En Iowa, en 2011 se hizo un primer intento de prohibir el plomo en las armas de caza, pero meses después de su aprobación la norma fue revocada por el gobernador Terry Branstad. Los cazadores señalaron que ese había sido el primer paso para prohibirles las armas y dos años después respaldaron a Branstad en su candidatura.

Es en Iowa donde se centra principalmente la investigación de Sentient Media. Allí, el Departamento de Recursos Naturales, el Banco de Alimentos y el Departamento de Instituciones Penitenciarias decidieron, hace más de dos décadas, que la carne de los ciervos cazados en zonas donde se considerase que existe sobrepoblación iría destinada a bancos de alimentos y prisiones. Solo en 2007 se donaron más de 8000 ciervos y en la última temporada de caza se han entregado 3000, lo que equivale a más de 200000 kilos de carne.

Caso similar es el de Dakota del Norte, hasta que en 2008 las autoridades recomendaron no distribuir carne picada de venado donada por cazadores, pues podría estar contaminada con plomo, tras detectarse altos niveles. La recomendación llegó también a los bancos de alimentos de Iowa. En un principio, el sector de la caza y las administraciones se mostraron dispuestos a inspeccionar regularmente la carne, pero después alegaron que no existen pruebas de intoxicaciones en seres humanos que la hayan consumido y que no está claro que las que se han dado tengan que ver con la caza. El programa continuó con el apoyo de las autoridades, bajo la excusa de dar prioridad a que las personas reciban alimentos ante lo que denominan «un riesgo desconocido».

La mayoría de la carne contiene plomo

Sin embargo, en los últimos años se han sucedido estudios que alertan de la gravedad de la situación. Ya en 2009, investigadores analizaron muestras de carne de ciervo de las cuales el 80% contenía fragmentos metálicos, la mayoría (93%) de plomo. En 2020, un 48% de las muestras analizadas en Illinois contenían este metal. En 2022, investigadores de la Universidad de Pittsburgh volvieron a advertir del riesgo existente por la exposición al plomo para las comunidades vulnerables.

Hasta 42 estados del país colaboran con los cazadores en programas de donación de carne de ciervo a bancos de alimentos. Tanto en Iowa como en Dakota del Sur se indica en los envases que esta puede contener plomo, que no se ha analizado o que podría suponer un riesgo para niños menores de seis años y mujeres embarazadas. A nivel nacional, la carne de caza está exenta de las inspecciones que se realizan para otros productos cárnicos. En Wisconsin y otros estados se realizan pruebas para detectar enfermedades en los ciervos abatidos no perjudiciales para el ser humano, como la caquexia crónica, pero no se analiza la presencia de plomo. Tampoco se fomenta la vigilancia en zonas rurales de Iowa, Indiana u Oregón, que carecen de inspectores a los que el lobby de la caza no está dispuesto a pagar.

En Wisconsin, Missouri, Iowa o Utah se ha animado a los cazadores a reconsiderar el uso del plomo en animales que van a donar. En Nueva York, los cazadores que compran otros tipos de munición reciben descuentos.

¿Y la caza, para cuándo?

El plomo ya está prohibido en otros sectores. Por ejemplo, en 1978 se prohibió su uso en pinturas de interiores, y tanto en Estados Unidos como en otros países del mundo se han ido sustituyendo las tuberías de agua de plomo por otros materiales. La presencia de plomo en el agua, además, ha atraído la atención de los medios de comunicación mucho más que el plomo en la carne de caza, a pesar de que en 2023, un estudio descubrió que los niños y niñas que viven en comunidades pobres o donde sus miembros poseen armas de fuego tienen más riesgo de presentar niveles elevados de plomo en la sangre.

En Iowa, cuando este es detectado los progenitores reciben un cuestionario en el que se les formulan preguntas al respecto de si el menor ha ingerido pintura o tierra, o si la familia utiliza productos procedentes de otros países como cerámica, caramelos, especias o alimentos. No se les pregunta por su consumo de carne de caza o de carne otorgada por bancos de alimentos, pese a que este es mucho más probable que comer pintura o tierra. Así, las autoridades pueden negar la existencia de casos de intoxicación por plomo procedente de la munición de caza.

Mientras tanto, la Asociación Nacional del Rifle presume de ayudar económicamente a los procesadores de carne de ciervo y de haber donado más de 650000 dólares a varios programas estatales. A su vez, en el debate sobre la prohibición de la munición de plomo mantienen un discurso alarmista en el que tildan esta medida como la antesala de la prohibición de la caza. Afirman también que el plomo no ha afectado negativamente a la fauna salvaje norteamericana, si bien diversos estudios advierten de los efectos del plumbismo en distintas especies, tanto cinegéticas como protegidas, en todo el mundo. En Estados Unidos, el Servicio Geológico, el Servicio de Parques Nacionales y el Centro para la Diversidad Biológica se han encargado de desmentir esta afirmación de los cazadores.

Contra el blanqueo del sector cinegético, se han puesto en marcha alternativas que buscan una alimentación más ética, segura y saludable para las comunidades vulnerables, como el banco de alimentos vegano de Los Ángeles.

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