Instalemos cajas nido, no pinchos

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Hay personas que todavía no han entendido que el mundo no nos pertenece y que lo compartimos con otras especies a las que puede que consideren inferiores, o a las que no prestan ni la más mínima atención: oímos el canto de los pájaros pero no lo escuchamos. Puede que incluso consideren que el ser humano es dueño exclusivo de los otros animales, y cómo no, del espacio que ha invadido para formar ciudades pero en el que, paradójicamente, no puede vivir sin esos otros animales.

Por eso, cada primavera tenemos que recordar que los nidos de las aves no se destruyen. Y no, tampoco puedes destruirlos cuando están en la fachada o el tejado de tu vivienda, por muy molestos que te parezcan y por mucho que tu casa sea una propiedad privada. La naturaleza y los animales no humanos no entienden de propiedades, y poner este concepto capitalista por encima de los procesos naturales puede resultar en nuestra contra.

Lo cierto es que el ser humano ha inventado diversas estrategias para librarse de las aves que considera molestas, sin importar que muchas de ellas estén en peligro de extinción y que su desaparición significará desequilibrio y aumento de mosquitos y otros insectos que, como no podía ser de otra manera, también nos resultan molestos. Pero no pasa nada, contamos con potentes insecticidas tóxicos que ya de paso, nos libran de otras aves que no pueden vivir respirando aire contaminado, el cual estamos convencidos de que no nos afecta para nada. ¡Todo mal!

Entre los diversos instrumentos y estrategias que hemos ideado para librarnos de las aves en edificios urbanos y rurales (porque en los pueblos tampoco se respeta a las aves), se encuentran desde pinchos hasta franjas oscuras pintadas en la parte alta de las fachadas para evitar la anidación de golondrinas y aviones. No nos importa que las moscas y mosquitos se cuelen por nuestra ventana, porque también rociamos el interior de nuestras viviendas con espráis insecticidas y todo tipo de repelentes en los que nos dejamos parte del salario en primavera y verano.

Este tipo de instrumentos se utilizan para evitar la presencia de diferentes especies de aves urbanas, desde palomas hasta las citadas golondrinas y aviones. Estas dos últimas se encuentran protegidas, así como sus nidos, a diferencia de las palomas. Sin embargo, eso no impide que tanto particulares como ayuntamientos hagan uso de estos instrumentos, accesibles para su compra con una simple búsqueda en Internet y en distintos formatos, para su colocación vertical u horizontal, en suelos o en fachadas.

Pinchos anti aves
Pinchos anti aves a la venta en Internet

En ocasiones pueden incluso verse viviendas con preciosos adornos de pájaros, en forma de escultura o pintados sobre las cortinas, pero también con pinchos anti aves, que por supuesto no son tan bonitos como esos adornos. ¿Qué concepto de la estética tienen estas personas? ¿Pájaros falsos sí, pero los reales que estén bien lejos? Desde luego, los pinchos son un millón de veces más feos que una fila de nidos de avión común. Y también son horrorosos en comparación con instrumentos éticos como las bandejas que impiden que los excrementos de las aves ensucien la fachada, las ventanas o el suelo. Y mucho más feos que las cajas nido que deberían sustituir a todos los inventos anti aves que existen.

Pero es que las aves son mucho más inteligentes. Lo hemos mencionado al principio: Oímos el canto de los pájaros pero no lo escuchamos. Tampoco miramos hacia arriba. No vemos si hay golondrinas, gorriones, mirlos o vencejos. Solo nos fijamos en los nidos cuando encontramos restos de excrementos en el suelo al abrir la puerta. Por eso, es probable que muchas personas tampoco se hayan fijado en que la ineficacia de los instrumentos anti aves para el cometido que prometen. Las golondrinas y aviones construyen sus nidos siempre en el mismo lugar (filopatria). Muchas veces no les importan los pinchos, y hacen sus nidos igualmente. Otras veces los pinchos sirven como base para posar las ramas y hierbas que sirven a los gorriones para anidar. En otras ocasiones, algunas especies se sirven de ellos como elemento de los nidos, como se ha comprobado en el caso de las urracas.

Pero incluso aunque esto suceda, las aves urbanas están desapareciendo, y la destrucción de nidos está contribuyendo a ello. Las aves son un indicador de salud. Si no somos capaces de respetarlas, al menos reflexionemos sobre en qué tipo de ciudades y pueblos queremos vivir. Si queremos poblaciones humanas sanas, deberíamos ponérselo más fácil a las aves.

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