Japón y Noruega autorizan la caza de más de 1000 ballenas, mientras Islandia se plantea su prohibición

,

El Gobierno islandés debate mantener la actividad, eliminarla o introducir normas más estrictas

El Gobierno de Islandia, a través de su Ministerio de Pesca, ha publicado un informe que podría redefinir el futuro de la caza de ballenas en el país, tras la suspensión de las capturas este 2025. El informe, de 269 páginas, surge tras amplias consultas públicas y explora tres posibles vías: mantener la situación actual, aplicar una prohibición total de la caza de ballenas o introducir normas más estrictas.

Con ello se abre un proceso de revisión de la legislación vigente, que podría acercar al país al fin definitivo de la caza de ballenas, si bien la prohibición no está asegurada. Ya en 2022, el Gobierno fijó en el año 2024 el fin de esta actividad, pero llegada esa fecha la caza fue reanudada, lo que causó una gran indignación social.

Islandia, junto a Japón y Noruega, son los tres países que desafían la prohibición de la caza comercial de ballenas establecida por la Comisión Ballenera Internacional. Esta actividad ralentiza y retrocede en los esfuerzos de conservación de las distintas especies de ballenas en todo el mundo, esenciales en el equilibrio de los ecosistemas oceánicos.

Lejos del rumbo que está tomando Islandia, Japón y Noruega han vuelto a cazar ballenas una temporada más, que dio comienzo en ambos países el pasado 1 de abril. Se prevé que la principal empresa ballenera japonesa, Kyodo Senpaku, mate hasta 269 ballenas solo este año. Por su parte, Noruega ha autorizado la matanza de 1406 rorcuales aliblancos, aunque se espera que no se alcance esta cifra debido a la caída de la demanda y a la creciente oposición pública.

El descenso en la demanda en Japón ha sido uno de los motivos por los que la única empresa islandesa con licencia para cazar rorcuales comunes, Hvalur hf., ha desistido de esta actividad esta temporada, si bien otra empresa islandesa, Tjaldtangi ehf., todavía pretende matar hasta 217 rorcuales aliblancos, lo que daría marcha atrás en la suspensión de la temporada. Sería la primera cacería de esta especie desde 2021 en aguas islandesas.

El Gobierno de Japón sigue permitiendo estas sangrientas matanzas en sus aguas, pero ya no parece dispuesto a mantener a flote la industria ballenera de Islandia subvencionando la compra de carne de Hvalur por parte de Kyodo Senpaku. La empresa japonesa ya no recibe ayuda financiera del Gobierno para la compra de carne de ballena islandesa.

Pero el Gobierno nipón sigue fomentando la caza de ballenas a través de la inclusión de su carne en máquinas expendedoras, supermercados o campañas de marketing para promocionar hamburguesas de este tipo, con las que busca remontar la demanda. Tanto en Noruega como en Japón, el exceso de carne de ballena se está convirtiendo en comida para animales domésticos. En otros casos, es desechada en el mar tras extraer los cortes de mayor valor.

En 2024, un estudio reveló la presencia de contaminantes en la carne de ballena noruega, relacionados con el cáncer, alteraciones endocrinas y trastornos del desarrollo.

Deja un comentario

Entrada anterior:
Entrada siguiente:
contenido relacionado

Descubre más desde La Zona Veggie

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo