La ministra de Industria aspira a presentar un proyecto de ley para prohibir esta práctica
Islandia ha reanudado la caza comercial de ballenas, después de varios años de pausa. En 2024, el Gobierno intentó autorizar las cacerías, pero la temporada finalmente se suspendió. Al año siguiente, las empresas balleneras optaron por no participar en una campaña que consideraban que no les saldría rentable. En junio de 2026, los barcos balleneros sí partieron del puerto de Reikiavik para comenzar la temporada de capturas.
Islandia es, junto con Noruega y Japón, uno de los tres únicos países del mundo que todavía autorizan la caza comercial de ballenas. Lo hacen a pesar de la constatación del descenso de las poblaciones. Este año, el propio Instituto de Investigación Marina de Islandia recomendó reducir las capturas por este motivo. Sin embargo, se autorizó la matanza de hasta 150 rorcuales comunes y 168 rorcuales aliblancos.
En los últimos años de capturas, apenas se han cazado rorcuales aliblancos, mientras que el rorcual común está catalogado como «vulnerable» por la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esto implica un riesgo de extinción elevado para el segundo animal más grande del planeta, después de la ballena azul.
Movilizaciones a la espera de la prohibición
En junio, la reanudación de la caza dio lugar a nuevas movilizaciones en defensa de las ballenas en Islandia, con varias protestas en el puerto de Reikiavik.
La prohibición de la caza de ballenas se resiste en Islandia. En abril, la ministra de Industria y Comercio, Hanna Katrín Friðriksson, manifestó su intención de presentar un proyecto de ley para acabar con esta práctica. Esto no impidió el comienzo de la temporada de capturas. En los últimos años, el Gobierno ha anunciado intenciones similares que no han prosperado.
La caza de ballenas ha matado a más de 1000 rorcuales comunes en las últimas dos décadas en Islandia. Informes científicos han documentado el sufrimiento de estos animales durante las cacerías. Uno de estos estudios provocó la suspensión de la temporada en 2023.
20/06/2024
Indignación mundial ante la reanudación de la caza de ballenas en Islandia
El Gobierno había señalado su intención de poner fin a estas matanzas este año
El Ministerio de Alimentación, Agricultura y Pesca de Islandia ha renovado por un año los permisos para las capturas comerciales de ballenas, a pesar de que el año pasado dejó entrever que sería el último en el que concedería estas licencias. El Gobierno ha autorizado, así, la caza de un total de 128 ballenas, lo que ha causado la indignación de defensores de los animales de todo el mundo.
Sin embargo, «podría haber sido mucho peor», en palabras de Wendy Higgins, de la Humane Society International, que espera que esta sea la última temporada en que el Gobierno islandés autorice la caza de ballenas, ya que los permisos solo han sido renovados para este año.
El año pasado, se descubrió que algunas ballenas asesinadas en estas cacerías habían agonizado hasta dos horas antes de morir. Desde 2002, se ha matado a más de 1500 ballenas en aguas islandesas. Algunas de las especies capturadas se encuentran en peligro de extinción.
Otros países donde tradicionalmente se han organizado matanzas de ballenas también siguen ralentizando la llegada de medidas de protección hacia estos animales. En Japón, el Gobierno ha aumentado el cupo de ballenas que permitirá cazar en el Pacífico Norte. Se prevé que esta temporada se capturen más de 300, «un desastre para la conservación, con serias implicaciones diplomáticas y legales para Japón», ha declarado Sue Fisher, del Animal Welfare Institute.
En Estados Unidos, las autoridades del estado de Washington han concedido a algunos grupos indígenas una exención a su Ley de Protección de Mamíferos Marinos para que puedan cazar ballenas grises durante la próxima década. Estos animales también se encuentran en declive, por lo que la decisión ha sido duramente criticada por grupos en defensa de los animales del país, que afirman respetar «las tradiciones culturales, pero no apoyamos la matanza de ballenas grises.»


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