7 de julio. San Fermín. Como cada año desde 1982, la televisión pública española retransmite el primer encierro taurino de las fiestas de Pamplona a partir de las 8:00 de la mañana, y lo hará durante una semana. Hasta la capital navarra se traslada un amplio dispositivo del ente público que cuesta a toda la ciudadanía unos 350000 euros. ¿Qué sentido tiene esto en una sociedad que rechaza, por mayoría, la tauromaquia y que ha presentado más de 700000 firmas al Congreso de los Diputados para que esta deje de ser patrimonio cultural? ¿Es esto servicio público?
Muchas personas recordamos aquello de: «Y esta tarde, toros en la primera», frase que anunciaba la emisión de corridas de toros en los anuncios de La 1 de Televisión Española. Eso se acabó en 2006, cuando en ente público dejó de emitir estos eventos, amparándose en el elevado coste que ello suponía, y aunque desde 2012 se ha retransmitido alguna corrida de toros de manera esporádica, la época de los grandes despliegues televisivos en las principales ferias taurinas del país ya se acabó, e incluso podría tener los días contados también en las cadenas privadas de temática taurina.
¿Por qué, entonces, siguen emitiéndose los encierros de San Fermín, y se hace, además, blanqueándolos y romantizándolos al más puro estilo Hemingway en los años 20 del siglo pasado? Porque hablar de afición, de cultura, de tradición, de emoción y de adrenalina sin mencionar que los toros son llevados fuera de su entorno, sometidos a estrés y hostigamiento, para esa misma tarde ser masacrados y torturados en la plaza en una corrida como las que La 1 dejó de emitir en 2006 es blanquear una fiesta cruel. Todo ello sin olvidar la forma tan superficial como se tratan las lesiones que año tras año sufren las personas presentes en los encierros, independientemente de su gravedad y como algo cotidiano sin importancia.
¿Interés?
Puede que nuestra televisión pública considere seguir emitiendo estos encierros más de 40 años después de empezar a hacerlo por el gran interés que generan, también a nivel internacional, en el que, por cierto, también son cuestionados. ¿Pero son los festejos taurinos los que generan interés? Con más de 700000 firmas en toda España en contra de la tauromaquia en una de las iniciativas legislativas populares más apoyadas de la historia, puede que la palabra «interés» no sea la más adecuada para definir la afluencia masiva de personas en las calles de Pamplona estos primeros días de julio.
Sabemos, por las estadísticas, que quienes siguen apoyando la tauromaquia son una minoría. Una minoría que puede ser muy numerosa cuando se junta en un encierro de San Fermín, en una corrida de toros de San Isidro, o en la feria de Sevilla. Y más numerosa se vuelve cuando se dan cita en las calles de Pamplona quienes afirman que solo acuden a los sanfermines «por la fiesta» mientras se posicionan contra la tauromaquia o señalan cero interés en esta. No solo TVE contribuye a romantizar, incluso a nivel internacional, el maltrato animal, sino que también puede que lo estén haciendo esas personas que solo van «por la fiesta».
El Ayuntamiento de Pamplona ya no promociona los eventos taurinos que se organizan con motivo de las fiestas de San Fermín, e incluso ha lanzado una encuesta a los pamploneses sobre esta cuestión. En 2022, también reconoció que algunos artistas se habían negado a actuar en San Fermín por su carácter taurino. El apoyo de otras entidades públicas a estos festejos, incluida TVE, solo puede poner piedras en el camino en la lucha por una sociedad más compasiva en la que las tradiciones crueles sean parte del pasado.
Los encierros de San Fermín no son Eurovisión. No existe ningún contrato que obligue a la televisión pública a retransmitirlos, y mucho menos a blanquearlos. Pero incluso si aceptamos que TVE los emita porque pueden generar interés en una parte de la población, es de recibo pedir que su programación dedique el mismo tiempo a la lucha por la defensa de los animales, o al menos que no se omita el sufrimiento de los toros: estrés, maltrato, hostigamiento y tortura hasta su muerte en la plaza. Todavía hay personas que van a San Fermín «por la fiesta» o que ponen la televisión cada mañana a las 8:00 que desconocen que los toros que están viendo correr por las calles de Pamplona no solo no se están divirtiendo, sino que les quedan muy pocas horas de vida.
Puede que esas mismas personas también desconozcan que la Casa de la Misericordia de Pamplona es la institución religiosa encargada de la organización de los encierros de San Fermín y de la gestión de la plaza de toros, lo que llevó a las organizaciones AnimaNaturalis y PETA a declarar que «la tauromaquia es pecado» en pleno centro de Pamplona, en una performance que tuvo lugar el pasado 5 de julio. Sería un sueño hecho realidad que este tipo de actos tuvieran la misma cobertura televisiva que un solo encierro de San Fermín.
Recuerda que puedes presentar tus quejas y sugerencias a RTVE a través de la Defensora de la Audiencia.


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