Milked, el documental que dará apoyo financiero a los ganaderos que abandonen la industria láctea

En un esfuerzo por aumentar la transparencia en torno a la producción de alimentos, Milked se sumerge en el sector lácteo

El esperado documental Milked ha llegado por fin. El largometraje, que lleva años en preparación, se adentra en los rincones más oscuros de la industria láctea, en un intento de desarraigar la imagen perfecta construida cuidadosamente por las principales organizaciones de la ganadería.

En Milked, el activista Chris Huriwai viaja por Aotearoa (el nombre maorí de Nueva Zelanda), hablando con expertos en medicina, ecología, política y negocios en busca de respuestas.

«En un principio pensábamos investigar el impacto medioambiental y sanitario de toda la ganadería en Aotearoa. Pero una vez que nos adentramos en la investigación, era obvio que los productos lácteos eran la historia que había que contar», afirma la directora y productora de Milked, Amy Taylor.

Y esa historia no es tan idílica como se suele hacer creer. Además de las preocupantes violaciones del bienestar de los animales, la industria láctea es responsable del uso excesivo del agua y de la tierra, de la contaminación y de las emisiones de gases de efecto invernadero, explica la película.

Esta es una de las razones por las que el equipo de Milked ha lanzado una petición junto con el estreno de la película. La petición insta a reducir la ganadería lechera en todo el mundo, al menos en un 25%, durante los próximos tres años. Hay cuatro variantes de la petición: una para el Reino Unido, otra para Estados Unidos, otra para Europa y otra para Nueva Zelanda.

Photo by Adonyi Gu00e1bor on Pexels.com

La película Milked

Con aportaciones de personalidades como Jane Goodall, Suzy Amis Cameron y Keegan Kuhn, y con el apoyo del director James Cameron, ganador de un premio de la Academia, Milked dio que hablar semanas antes de su estreno.

Cuando los creadores del documental lanzaron una campaña de crowdfunding para ayudar a poner en marcha el concepto, los contribuyentes tardaron sólo 12 días en aportar 100.000 dólares neozelandeses.

Como resultado, el equipo aumentó el objetivo en 20.000 dólares, con planes de utilizar los fondos para la producción de la película en sí, pero también para campañas de activismo destinadas a concienciar sobre el impacto medioambiental del sector lácteo.

La financiación también se destinará a iniciativas de presión gubernamental y proporcionará apoyo financiero a los ganaderos que abandonen la industria láctea para trabajar sin animales.

«Estamos muy agradecidos por el increíble apoyo que ya hemos recibido de todo el mundo», comentó Taylor. «Demuestra cuánta gente se apasiona por exponer la verdad sobre la industria láctea, y por buscar un camino mejor hacia adelante».

Este artículo es una versión traducida el original, escrito por Jemima Webber, en Plant Based News.

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