La explotación de las yeguas en Sudamérica nutre la industria cárnica europea

Maltrato animal en las granjas de sangre de Sudamérica

Las granjas de sangre de países como Argentina o Uruguay venden hormonas de fertilidad a la ganadería porcina europea

La organización Animal Wellfare Foundation ha destapado el horror de las granjas de sangre en Sudamérica, tras una investigación en la que se ha centrado en la explotación que sufren las yeguas embarazadas para obtener de ellas unas hormonas de fertilidad (PMSG o gonadotropina coriónica equina) que van destinadas a las granjas de cerdas de países de la Unión Europea.

Esta hormona es habitualmente utilizada en la cría industrial de cerdos, con el objetivo de que todas las cerdas entren en celo al mismo tiempo y que los lechones nazcan a la vez y se vendan también todos juntos. De esta forma, se obtiene una mayor rentabilidad. Además, la hormona ayuda a garantizar camadas de gran tamaño, lo que pone en riesgo la salud de los animales.

En los últimos años, ha aumentado el número de granjas de sangre en todo el mundo. Su función es extraer y vender la hormona PMSG que se encuentra en la sangre de las yeguas preñadas. Con frecuencia, se les saca más sangre de la debida, y se hace a través del cuello, lo que les provoca lesiones, e incluso, la muerte. A eso se suma otra amenaza para la vida de los animales al provocarles abortos tardíos, pues el potro no es de interés para la industria.

No es la primera vez que un escándalo afecta a este tipo de granjas en países como Uruguay o Argentina, pero también dentro de las fronteras europeas, concretamente en Islandia. Este país alberga 119 granjas de sangre, y los activistas por los derechos de los animales ya han pedido que se les ponga fin. Esta práctica supone la explotación de más de 5000 yeguas cada año.

En esta ocasión, se ha descubierto que se deja que los animales débiles o heridos mueran solos, que se extraen hasta diez litros de sangre de las yeguas cada semana, y esto se prolonga durante doce semanas, hasta que se obliga a los animales a abortar, lo que ocurre dos veces al año.

Investigaciones pasadas obligaron a la mayoría de las empresas farmacéuticas europeas a dejar de suministrar la hormona a los criadores de cerdos, de forma que se paralizaron las importaciones. Sin embargo, la empresa argentina Syntex está tratando de volver a entrar en el mercado.

Esta empresa fue la protagonista de otro escándalo en los años 2015 y 2018, y ahora trata de lavar su imagen con un nuevo nombre, Syn Vet-Pharma, con sede en Irlanda. Los procesos de aprobación para suministrar la hormona de nuevo en la Unión Europea están en curso, y hasta ahora, Irlanda, Francia, Alemania y España han concedido el permiso.

Un grupo formado por 14 organizaciones de todo el mundo en defensa de los animales se ha unido a Eurogroup for Animals para exigir a la Comisión Europea que tome medidas al respecto y prohíba definitivamente el uso de la hormona PMSG para la cría de animales.

La Unión Europea ya prohibió el uso de antibióticos para acelerar el crecimiento de los animales criados por su carne en el 2006, pero se ha observado que algunos ganaderos han seguido utilizándolos refiriéndose a ellos como «terapéuticos».

Fuente: Plant Based News.

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