Atropellos, disparos y vallados elevan la cifra de muertes evitables de animales salvajes

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Dos linces ibéricos, una loba y varios corzos han sido las últimas víctimas

Dos linces ibéricos (madre e hijo) fueron atropellados a finales de julio en la N-323A, en la provincia de Jaén. A principios de agosto, se localizaba en León el cadáver de una loba muerta por un disparo, y también recientemente, varios corzos han muerto sin acceso a agua a causa de un vallado en una plantación de pistachos en Badajoz.

El atropello mortal de los dos linces ibéricos ha llevado a la organización Ecologistas en Acción a exigir medidas urgentes para evitar que sigan ocurriendo casos similares, pues no es la primera vez que en este u otros lugares un vehículo acaba con la vida de lince ibérico, especie en peligro de extinción.

Concretamente, la población a la que pertenecían la madre y el hijo atropellados se formó de manera espontánea a partir de ejemplares dispersos de Sierra Morena. A día de hoy, esta población se considera estratégica para la conservación de la especie.

Ecologistas en Acción propone recurrir a la señalización vertical de advertencia por paso de lince ibérico o la colocación de reflectores en balizas laterales, algo que favorecería también la seguridad vial y ayudaría a reducir la siniestralidad.

Loba disparada en León

El pasado 17 de julio, agentes medioambientales de León y agentes del Seprona localizaron el cadáver de una loba en la localidad de Boca de Huérgano. Tras realizarle a autopsia, se pudo comprobar que el animal había muerto tras recibir un disparo.

La loba rondaba los seis o siete años y su útero mostraba marcas visibles de haber dado a luz a siete lobeznos este año, los cuales ya estarían destetados.

El caso aún está en investigación. Las sanciones a las que podría enfrentarse el culpable del disparo podrían superar los 200000 euros, e incluso podría implicar una pena de prisión.

Corzos sin acceso a agua en Badajoz

En el municipio de Valdetorres de Jarama (Badajoz) varios corzos han muerto junto al vallado de una finca de pistachos que les impide acceder a beber agua al río. El vallado ya es conocido como «la valla de la muerte«, pues no es la primera vez que esto sucede y la situación ha sido denunciada desde hace año y medio por vecinos y ecologistas.

Estos han grabado imágenes de corzos tratando de pasar la valla, enredados en alambres de espino o tumbados en el suelo sin poder levantarse. Este mes de agosto, dos cadáveres de corzos han sido localizados fuera del vallado y otro más dentro. Ecologistas en Acción reclama que se inspeccione el interior de la finca para comprobar si hay más animales muertos en su interior o algún indicio que pueda esclarecer las causas de la muerte de los animales.

Desde la Guardia Civil, se ha señalado que al menos uno de los corzos podría haber muerto por arma de fuego, a pesar de que la zona no está autorizada para la caza.

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