El terremoto de Marruecos, el de Turquía, el volcán de La Palma, los incendios de Grecia o de Australia… Son solo algunas de las catástrofes que han ocurrido recientemente. En todas ellas, los medios de comunicación hablan de cifras de víctimas, de personas que han perdido sus casas o de personas desaparecidas. Pero nunca se habla de animales no humanos, a pesar de que estos también son víctimas.
Como mucho, se habla de perros y gatos. Y a veces ni siquiera eso. Porque de los gatos que viven en la calle nadie se acuerda, así como tampoco se acuerdan de esos que viven encerrados en garajes para cazar ratones, o de esos perros que viven encadenados y no han podido escapar, ni de esos a los que a la tragedia del abandono se suma otro revés.
Y cuando a otras especies se refiere, sobre todo los animales de consumo, es muy triste que casi siempre se alude a ellos como números o como pérdidas económicas. Escuchando las noticias, da la sensación de que las vacas, los cerdos, las gallinas o los pollos no son animales. Pareciera que son entes inertes cuyo valor está a la altura del de cualquier enser que haya perdido el propietario.
Pero así es incluso para dicho propietario. Son incontables las veces que los ganaderos dejan a sus animales encerrados para que mueran en inundaciones o incendios y así cobrar el dinero del seguro. Pero a estos animales no se les tiene en cuenta a la hora de hacer el recuento de víctimas.
Tampoco se tiene en cuenta a las especies salvajes, que no solo pierden su casa, sino que también pueden perder la posibilidad de alimentarse durante mucho tiempo. Pero ahí estarán los cazadores para decir que son ellos quienes les proporcionan comida, a diferencia de aquellos a los que llaman «ecologistas«. Lo que no dicen es que lo único que les interesa es mantener a los animales vivos para después matarlos ellos mismos antes de que mueran por una catástrofe natural.
Puede que sea imposible contabilizar las víctimas no humanas en determinadas catástrofes. Pero no estaría de más pensar un poco más en el resto de las especies cuando estos hechos suceden. Esas noticias en las que están completamente ausentes solo son un reflejo de lo poco que nos importan los otros animales.
Lo peor es que los incendios o las inundaciones son fenómenos cada vez más frecuentes y graves, y que cada vez que uno de estos hechos se dé tendremos que estar para recordar que los humanos no son los únicos que sufren las consecuencias.


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