La cadena de cafeterías ya ha suprimido el recargo en algunos países, y en otros nunca lo ha impuesto
El actor James Cromwell (Babe, el cerdito valiente; Succession) es el protagonista de un nuevo vídeo lanzado por PETA en el que pide a Starbucks que retire el recargo que cobra por las leches vegetales en sus establecimientos de Estados Unidos. No es la primera vez que el actor, vegano desde hace años, realiza esta petición a esta conocida compañía.
En el vídeo, James Cromwell se convierte en un ejecutivo ficticio de Starbucks, el Sr. Carey, que cobra a sus clientes hasta 90 céntimos más por la leche vegetal y se muestra orgulloso por ello. El vídeo incluye imágenes de vacas siendo ordeñadas en granjas, terneros siendo separados de sus madres y de las consecuencias de la crisis climática, como el deshielo o los incendios forestales.
El actor, de 83 años, menciona que la cadena de cafeterías es consciente del impacto negativo de la industria láctea en el medio ambiente, pero sigue cobrando más por las alternativas veganas. También afirma en tono sarcástico que mientras los clientes se preocupan por salvar el mundo, Starbucks se preocupa por su cuenta corriente, y se observa cómo el actor entrega un café con el símbolo del dólar dibujado en la espuma.
Quienes busquen «Starbucks» en YouTube se toparán con el vídeo de PETA, publicado cuando la cadena acaba de declarar unos beneficios de 3300 millones de dólares el año pasado. El objetivo es presionar a la compañía para que suprima el extra que cobra por las leches vegetales, que muchas otras cafeterías no imponen y que el propio Starbucks ya ha dejado de cobrar en algunos países, como Alemania, Francia o Reino Unido. En otros como China o La India nunca lo ha llegado a cobrar.
En otra campaña de PETA, James Cromwell se pegó al mostrador de un Starbucks de Manhattan. Otros artistas también se han sumado a la campaña, como Alicia Silverstone o Paul McCartney.

Los lácteos son el principal factor que influye en la huella de carbono de Starbucks en sus más de 35000 establecimientos de todo el mundo, casi la mitad de ellos en Estados Unidos.
Al igual que en Europa, la industria láctea tiene una enorme capacidad de influencia política en Estados Unidos. La presión es tal que algunos representantes han puesto notas en los envases de leche de almendras de los supermercados en las que se puede leer «esto no es leche», a modo de protesta para que se prohíba usar términos relativos a los lácteos en las alternativas vegetales, como sucede en otros países. Otros representantes públicos, sin embargo, se muestran favorables al avance de estas últimas tras la elaboración de un proyecto de ley que pretende fomentarlas en los colegios, teniendo en cuenta las alergias, intolerancias y otros problemas digestivos que provocan los lácteos.
Fuente: VegNews.


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