Jabalíes, corzos o perros son algunas de las especies que más los sufren
Los accidentes de tráfico con animales se han duplicado en cinco años en España, una tendencia al alza que se vio interrumpida por las restricciones provocadas por la pandemia de la COVID-19, pero que ha continuado posteriormente. Así lo señala el VI Informe del Centro de Estudios y Opinión Ponle Freno-AXA, que tacha al jabalí como el animal «más peligroso» en este sentido sin aludir a peligros reales que provocan la huida de estos animales desde zonas más remotas hacia las carreteras, como la presión de los cazadores o la búsqueda de alimento.
De hecho, recientemente Tráfico ha incorporado una nueva señal para indicar el paso de animales salvajes. Si anteriormente esta representaba a un ciervo, ahora el animal que aparecerá será un jabalí.
Al jabalí le sigue el corzo, afectado por la misma problemática de la presión de la caza y la escasez de alimento; o el perro, en casos de abandono o de encontrarse suelto en campos cercanos a las carreteras, a veces como «cuidador» de animales considerados ganado. Los zorros son otra de las especies que más atropellos sufren.
El estudio en el que se basa el informe ha sido elaborado durante una década, y revela que Castilla y León es la región donde más accidentes se producen con fauna, con Burgos a la cabeza. Le siguen Ourense y A Coruña.
Para evitar accidentes con animales, se recomienda reducir la velocidad y extremar la precaución en zonas donde se localizan señales de aviso o donde es más frecuente el paso de fauna. Frenar a menor velocidad reducirá el riesgo de impacto con el animal, mientras que tratar de esquivarlo puede agravar el siniestro por una salida de la vía.
En caso de herir a un animal con un vehículo, si este se considera cinegético, es probable que las autoridades procedan a su sacrificio, pero se puede tratar de contactar con algún refugio de animales salvajes o veterinario que aporte indicaciones a seguir para salvar su vida.
Comunidades como Castilla y León han implantado medidas como el empleo de feromonas para repeler a los animales y evitar que crucen las carreteras. También se plantea el uso de balizas que al detectar el paso de un vehículo, emiten un ultrasonido que aleja a los animales. En otros países, se han construido pasos subterráneos para el uso de la fauna.
Para el sector cinegético, los accidentes con jabalíes y otros animales que habitualmente son sus objetivos se han convertido en una de las excusas más utilizadas para justificar su caza. Sin embargo, durante las jornadas en que se desarrolla dicha actividad, los animales tienden a llegar a las carreteras huyendo de los disparos, lo que aumenta el riesgo de atropellos.


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