Las granjas de cerdos se abastecen de la hormona PMSG para aumentar la fertilidad de las hembras
Las granjas de cerdos italianas para producción de jamón de Parma se abastecen de productos farmacéuticos que contienen la hormona PMSG, procedente de la explotación de yeguas preñadas en Islandia a las que se extrae la sangre para obtenerla. Estas explotaciones equinas llevan tiempo en el punto de mira por incumplir la normativa europea y por el trato que reciben los animales en ellas.
Dicha hormona se utiliza en las granjas de cerdos para aumentar la fertilidad de las hembras y sincronizar el celo y la gestación. Su uso conduce a camadas de mayor tamaño que en las condiciones de hacinamiento de las granjas, habitualmente acaban con algunos lechones aplastados por sus madres, a quienes se mantiene inmovilizadas.
Hasta 2017, la hormona PMSG utilizada en las granjas italianas procedía de Argentina y Uruguay, pero tras las polémicas sobre las condiciones de la explotación de yeguas en Sudamérica, la mayoría de los fabricantes de productos con esta hormona se abastecen de granjas islandesas. Pero la situación en Islandia no es mejor: las yeguas preñadas se confinan en corrales para poder extraerles hasta cinco litros de sangre por la yugular a la semana. Unas 5000 yeguas en el país son víctimas de este tipo de explotación y sus hormonas se exportan a países de todo el mundo para su uso en la ganadería.
Por ello, organizaciones en defensa de los animales italianas están pidiendo a los supermercados que retiren el jamón de Parma de sus estantes.


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