«No importa lo que las orcas puedan nadar al día, sino que lo hagan sin restricciones»: Defensores de los cetáceos responden al dueño de Loro Parque

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Dolphin Project desmantela los argumentos del zoo para justificar la cautividad

«¿No se da cuenta Loro Parque de que las orcas son depredadores ápice y la caza es algo en lo que son excepcionalmente buenas? Incluso si Loro Parque no reconoce que el papel de las orcas en la naturaleza es el de un fuerte depredador, el zoológico está completamente equivocado si piensan que el problema del cautiverio de las orcas se limita a cuántos kilómetros recorren en la naturaleza mientras buscan comida, en comparación con cuántos metros pueden nadar en un estadio estéril antes de chocar contra una pared». Es la respuesta de Helene O’Barry, de la organización Dolphin Project, al dueño de Loro Parque, Wolfgang Kiessling, que recientemente defendía en un vídeo el cautiverio de estos cetáceos afirmando que las orcas no nadan cientos de kilómetros porque tengan una necesidad fisiológica de hacerlo, sino que solo lo hacen obligadas por la necesidad de conseguir alimento.

La comparación entre los kilómetros que pueden nadar las orcas en el océano y los pocos metros que pueden recorrer en la piscina de cualquier acuario es recurrente como argumento contra la cautividad. Según Wolfgang Kiessling, las orcas no nadan cientos de kilómetros todos los días, y solo lo hacen cuando buscan comida u oportunidades de apareamiento. Una defensa de la cautividad que para Dolphin Project «carece de sentido».

«En lugar de buscar comida, navegar y explorar, las orcas de Loro Parque están entrenadas para realizar diversos comportamientos que tienen valor de entretenimiento, como salpicar agua a los espectadores sentados en las primeras filas», continúa O’Barry. «No importa si las orcas en la naturaleza nada cinco, diez, 50 o 100 millas al día, lo que importa es que nadan sin restricciones y por su propia elección«, agrega.

Las vidas de las orcas en libertad «contrastan fuertemente con las de las orcas cautivas, que están atrapadas en un espacio reducido y no tienen nada nuevo que descubrir. Las orcas de Loro Parque nunca pueden elegir abandonar un lugar y navegar hacia otro simplemente porque quieren (y no, nadar de la piscina A a la piscina B no cuenta como navegar».

Las orcas actualmente cautivas en Loro Parque, Tekoa, Keto, Adán y Morgan se ven obligadas a «aplastar» sus anhelos e impulsos naturales y a «someterse a estar amuralladas por todos lados. Confinarlas en condiciones tan estrechas y obligarlas a permanecer estancadas durante toda su vida contradice la esencia misma de su ser».

Los acuarios presentan una imagen de las orcas como sumisas y complacientes, si bien Helene O’Barry explica que «en la vida real, son cazadores ingeniosos y exploradores curiosos, y cada aspecto de sus características es un poderoso recordatorio de su fuerte conexión con un mundo oceánico lleno de propósitos, retos y una rica variedad de vida».

Por otro lado, los zoos que mantienen orcas cautivas justifican sus entrenamientos y uso en espectáculos como una manear de mantenerlas activas y de enriquecer su existencia. O’Barry responde así: «Nadar 16 kilómetros por propia iniciativa e ingenio mientras se busca alimento, se navega y se explora, frente a hacer 16 kilómetros de ejercicio saltando y bailando en un minúsculo estadio de hormigón son cosas muy distintas. Las orcas en cautividad actúan para satisfacer los deseos de los turistas que buscan diversión, mientras que las orcas en la naturaleza viajan, investigan y cazan para satisfacer sus propias necesidades«.

Loro Parque «reduce a las orcas a artistas impotentes que sacan constantemente la cabeza del agua y abran la boca como crías de pájaro», lo que no deja de ser «una escena de supremacía humana«.

Seres complejos

No es la primera vez que Dolphin Project responde a Loro Parque. Recientemente lo ha hecho también por otro de los vídeos del zoo en su página de Facebook, en el que el zoo se presenta como un lugar de investigación sobre las orcas. Concretamente, alude a un estudio que revela que estos cetáceos tienen distintas personalidades y que son muy complejos a nivel cognitivo y social. «Sabemos desde hace años que las orcas son muy inteligentes y emocionalmente complejas. No es nada nuevo», contesta la organización.

Sin embargo, «ahora que Loro Parque aparentemente reconoce los cerebros complejos y altamente evolucionados de las orcas, ¿significa esto que finalmente admitirán que estos grandes depredadores oceánicos no pertenecen a minúsculos tanques de hormigón lejos de los océanos donde evolucionaron sus avanzadas capacidades cognitivas?», agrega.

Además, pese a haber reconocido la complejidad de las orcas «a Loro Parque no le preocupan las complicaciones en materia de bienestar animal que se derivan de someter a seres tan poderosos a la monótona desolación de un pequeño estadio de hormigón».

Una de las justificaciones de la cautividad a las que aluden zoos como Loro Parque es la investigación. «¿Cuántos años más necesitará Loro Parque para estudiar a las orcas antes de darse cuenta de que estas no pertenecen a un estadio de espectáculos?», concluye.

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