Poco se sabe del colobo rojo de Miss Waldron, una especie de primate que vivía en las selvas tropicales de Ghana y Costa de Marfil, junto a otras especies de colobos. Su cabeza y extremidades eran de color rojo, mientras que su cuello, hombros, espalda y cola eran negros; era de tamaño mediano y podía alcanzar hasta once kilos. Su alimentación se basaba en frutos, semillas u hojas.
Estos animales vivían en grandes grupos, de unos 20 individuos, que habitaban las copas de los árboles. Eran muy sociales, se comunicaban a través de fuertes chillidos y de ello dependía su supervivencia.
La especie fue descubierta en 1933, por parte de Willoughby Prescott Lowe (1872-1949), coleccionista de aves y otros animales que trabajaba para el Museo de Historia Natural de Londres. Varias fuentes indican que Lowe descubrió a estos primates tras disparar contra ocho de ellos. Este hallazgo se consideró el más importante de las expediciones del coleccionista en África durante estos años, si bien es probable que solo «descubriera» la especie a ojos de los occidentales.
Lowe bautizó a estos colobos con el apellido Miss Waldron por una de sus compañeras de expedición, Fanny Waldron, también trabajadora del museo, de la que tampoco se sabe demasiado.
La decadencia de la especie comenzó cuando los seres humanos comenzaron a invadir y a destruir su hábitat. A medida que los bosques disminuían en tamaño por las talas y la deforestación, los grupos de estos primates, muy sensibles a los cambios del hábitat, también se reducían, lo que produjo cambios en su comportamiento y en su forma de organizarse. Esto, a su vez, hizo que quedaran desprotegidos ante los depredadores y que se diera, cada vez más, la endogamia.
No se conservan imágenes ni vídeos de colobos rojos de Miss Waldron, pero sí el individuo recogido por Willoughby Prescott Lowe en su expedición. La especie fue vista por última vez en 1978 en Costa de Marfil, por lo que se declaró extinta en el año 2000, aunque en algunos listados sigue apareciendo como «en peligro de extinción».
Como suele ocurrir con otras especies consideradas extintas desde hace pocas décadas, se han registrado algunos avistamientos desde su desaparición oficial, si bien no se ha podido comprobar que se trate de esta especie, pues existen otros colobos de aspecto similar. En concreto, se ha señalado que todavía sobrevive una pequeña población en el sureste de Costa de Marfil, aunque en caso de tratarse de esta especie, sería muy difícil su conservación en el futuro. Varios cazadores de monos han afirmado reconocer a la especie, pero no hay pruebas concluyentes de que sigan estando presentes en nuestros días.



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