Los centros de atención de fauna salvaje en Castilla y León atienden a cerca de 7000 animales cada año

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En 2023, se registraron 6675 ingresos, la mayoría de aves

La red de Centros de Atención de Fauna Silvestre de Castilla y León atiende a unos 7000 animales salvajes cada año. La red está compuesta por tres centros de recuperación (CRAS), los de Burgos, Valladolid y Segovia; y dos centros de recepción (CRF), los de Salamanca y Zamora.

En total, el año pasado entraron 6675 animales en la red, de los cuales 5745 eran salvajes, 103 domésticos y 617 catalogados como «invasores«. El resto de las entradas (210) corresponden a muestras para analizar (34 de ellas relacionadas con casos de intoxicación, 13 con restos de huesos de difícil identificación, 96 muestras de sangre y 67 para análisis genéticos).

Además, de las 6465 entradas, 2232 se correspondieron con cadáveres de animales. La mayoría de los ingresos fueron de aves (5168), seguidas de mamíferos (610), reptiles (51), peces (11) y anfibios (5).

Las especies de aves que más ingresaron fueron el vencejo común, el buitre leonado, la cigüeña blanca, el busardo ratonero, el gorrión común, el milano real y el cernícalo vulgar. En cuanto a mamíferos, fueron el corzo, el murciélago enano, el erizo europeo occidental, el zorro y el tejón, manteniendo la estadística similar a años anteriores.

La recogida de pollos y crías supuso el principal motivo de ingreso (32% de las entradas), seguida de traumatismos indeterminados (18%), es decir, animales con lesiones de causa desconocida, principalmente fracturas óseas que requirieron de una intervención quirúrgica. Entre los traumatismos de los que sí se conoce el origen, destacan los atropellos, las electrocuciones y las colisiones con tendidos eléctricos (10%, porcentaje ligeramente mayor al de las entradas por colisiones con aerogeneradores). Esta última cifra no representa el total de los animales que sufren estas colisiones, sino únicamente los que han sido trasladados a los CRAS.

También son causa de ingreso las colisiones contra cristaleras y el hallazgo de individuos enfermos, que suponen menos del 4%; así como los disparos, colisiones cono vallados, enredos en cuerdas, o animales atrapados en trampas ilegales. En 2023, se registró un 30’6% menos de ingresos por disparos con respecto al año anterior.

También ingresaron animales por causas naturales, es decir, no relacionadas con la actividad humana, como depredaciones, caídas de nidos o enfermedades.

La mayoría de los animales (3076) fueron trasladados por agentes medioambientales, celadores y técnicos de medio ambiente, seguidos de los traslados de personas particulares (1590), el personal de empresas o asociaciones (459), el personal de la red (307) y los cuerpos de seguridad (274).

Cinco millones

La Junta de Castilla y León acaba de aprobar un inversión de cinco millones de euros para acciones en los distintos centros entre 2024 y 2025, como la remodelación de las instalaciones para optimizar la capacidad de atención y servicios, la construcción de una nueva en la provincia de León y la adecuación de dos centros preexistentes en Ávila y Soria como centros de primera atención.

En Valsemana (León), donde está prevista la construcción de la nueva instalación de la provincia, también se invertirán tres millones de euros en la ampliación del Centro de Cría del Urogallo, con unos gastos de mantenimiento de unos 500000 euros anuales.

Equipo

Más de 20 personas componen el equipo de los CRAS, entre veterinarios, biólogos, ingenieros forestales y otro tipo de personal especializado. Todos estos profesionales se encargan de la rehabilitación de los animales heridos y participan en la investigación de las causas de mortalidad, en el seguimiento sanitario de la fauna de Castilla y León y en la implementación de medidas de sensibilización y concienciación sobre la conservación de la fauna silvestre. El equipo también participa en el programa de captura y radiomarcaje del oso pardo y en la elaboración de censos de especies protegidas como el lobo ibérico o el propio oso pardo.

Tanto en el centro de Valladolid como en el de Burgos se llevan a cabo análisis de animales que ingresan muertos o fallecen durante su estancia, con el fin de determinar la causa de la muerte, detectar posibles enfermedades, intoxicaciones u otros delitos contra la fauna.

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