Las exportaciones no han cesado: más de 100 en el último año
Miles de animales siguen siendo transportados desde la Unión Europea hasta Israel a pesar del genocidio, sobre todo vacas y ovejas que son enviadas desde Irlanda, Rumanía, Croacia, Eslovenia, Hungría o Lituania. Una vez en zona de guerra, los animales corren un alto riesgo de ser alcanzados por ataques aéreos o disparos, a lo que se suma el maltrato que reciben en todo el proceso. Desde el comienzo del genocidio, hace ya más de un año, han sido enviados a Israel más de cien camiones con animales considerados de granja.
En cuanto a derechos humanos, los trabajadores de los puertos también pueden sufrir las consecuencias de los ataques, mientras la Unión Europea sigue apoyando, ya sea productos o con animales que serán convertidos en productos, a un estado genocida que carga con las muertes de cientos de miles de palestinos.
La mayoría de los animales van a parar al puerto de Haifa, el mayor de Israel. Ya se ha demostrado que las condiciones de estos trayectos pueden afectar gravemente a su salud: enfermedades respiratorias, úlceras, lesiones, estrés término… Una vez en Haifa, los animales normalmente son sacados con prisa de los camiones y trasladados a granjas en las que siguen expuestos a los bombardeos. De hecho, en las últimas semanas varias granjas lecheras han sido alcanzadas por misiles.
Desde que la guerra se extendió a Líbano, Europa ha seguido enviando también camiones con animales vivos.
Diez organizaciones de protección animal han remitido una carta a Stella Kyriakides, comisaria europea de Salud y Seguridad Alimentaria, en la que le instan a suspender las exportaciones de animales vivos a Israel y Líbano. Una de las asociaciones firmantes, la irlandesa Ethical Farming Ireland, también ha pedido al Ministerio de Agricultura de su país que no autorice más exportaciones de este tipo.


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