Un ganadero reclamó la propiedad de los animales sin mostrar pruebas de ello, y finalmente las vendió al matadero
Tras dos años de batalla legal, un juez ha desestimado los cargos que se le imputaban a la activista por los derechos de los animales Tracy Murphy, fundadora del santuario Asha’s Farm Sanctuary, en Newfane (Nueva York). Murphy fue acusada del robo de dos vacas de procedencia desconocida que accedieron a los terrenos del refugio. Durante este tiempo, ha sufrido el acoso de algunos de sus vecinos, fundamentalmente ganaderos.
Los hechos se remontan a julio de 2022, cuando dos jóvenes vacas entraron en los terrenos del santuario de Murphy, quien las acogió, las alimentó y dio aviso a la autoridad competente. El propietario de una granja vacuna vecina las reclamó como suyas, pero la activista se negó a entregárselas sin una prueba que demostrara su propiedad. En ese momento, las vacas ya tenían nombre: Ishmael y Little Willow.
Días más tarde, la policía accedió al santuario con una orden de registro, incautó a las vacas y se llevó detenida y esposada a Tracy Murphy, a la que se acusó de un delito grave de hurto. Así, dieron comienzo una serie de situaciones de acoso por parte de algunos vecinos hacia la activista, a la que tachaban de «ladrona», e incluso llegaron a amenazarla de muerte. También organizaron ruidosas protestas frente al santuario. Los hechos saltaron a los titulares a nivel nacional y el oscarizado actor Joaquin Phoenix, también activista por los derechos de los animales, mostró su apoyo a Murphy.
A la activista se le impuso una orden de silencio que le impedía hablar públicamente en su propia defensa, lo que dificultó la recaudación de fondos para el Asha’s Farm Sanctuary. En 2023, esta orden fue levantada en base al derecho constitucional a la libertad de expresión.
En este tiempo, el cargo inicial que se le imputaba a Murphy de delito grave de hurto fue rebajado a delito de hurto menor. El primero podría haberla sentenciado a siete años de cárcel y el segundo reducía la posible condena a un año de prisión. Sin embargo, «la compasión en el estado de Nueva York y en Estados Unidos no es un delito», tal como recordaba el abogado y también activista Wayne Hsiung, quien también se ha visto envuelto en procesos judiciales por rescatar animales. La defensa dejó claro durante todo el procedimiento que la intención de Murphy nunca fue delictiva, sino de proteger a los animales, y que esta no infringió la ley en ningún momento y siguió la normativa aunque sus libertades fundamentales se vieron violadas al ser interrogada, allanada y detenida esposada de brazos y piernas.
Por otra parte, una orden judicial estableció explícitamente que sería el tribunal quien decidiera el destino de las vacas, principal prueba del caso. Sin embargo, el ganadero al que le fueron entregadas acabó enviándolas a matadero.
La acusación también ofreció a Tracy Murphy llegar a un acuerdo si esta se declaraba culpable y admitía haber infringido la ley, a lo cual se negó.
Un giro inesperado
Pocos días antes del comienzo del juicio, los abogados de la defensa conocieron que el investigador policial encargado del caso, que también dirigió la incautación de las vacas, es cuñado del supuesto propietario de estas. Ello, sumado al sacrificio de las vacas y la consiguiente destrucción de la prueba principal, han sido los motivos en los que se ha basado el juez Gary Strenkoski para el sobreseimiento del caso, tal como pedía la defensa y la organización In Defense of Animals, cuyos simpatizantes enviaron más de 14500 correos electrónicos al fiscal del distrito. Strenkoski ha criticado duramente la investigación policial.
Tracy Murphy y su equipo de defensa salieron de la salda ante los aplausos de activistas de todo el país que se congregaron en su apoyo.
Ahora la activista podrá continuar libremente con su labor de rescate y cuidado de animales considerados de granja, pero su sensación tras el desenlace del proceso es agridulce, debido al sacrificio de las vacas. «Estoy agradecida a todo el equipo jurídico y a todos los que me han apoyado a mí y al santuario. Solo espero que la muerte de Ishmael y Little Willow y lo trágico que fue que las arrancaran de un santuario y las mataran haga que la gente tenga empatía«, ha declarado. «Hoy ha prevalecido la justicia y tenemos la esperanza de que mi derecho a rescatar a estas dos vacas abra las puertas a nuevas leyes que consideren a los animales como personas y no como mera propiedad«. La activista ha manifestado también que no guarda rencor a los vecinos que la acosaron.
Por su parte, el grupo In Defense of Animals ha calificado la resolución del caso como una «importante victoria para los derechos de los animales y la compasión».
Tracy Murphy no solo ha estado acompañada por el abogado Wayne Hsiung, sino también por el jurista Louis Mussari. La defensa ha sido coordinada por The Animal Activist Legal Defense Project y el panel de expertos ha contado con la abogada Nora Marino, de Legal Action Network for Animals; o la activista Simone Reyes, de Social Compassion in Legislation.


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