Historia: animales y condición de persona

Si por «persona» entendemos todo aquel o aquella que tiene personalidad, ¿por qué no incluir a los animales en este concepto? El diccionario de la RAE no recoge, entre la definición de «persona», ninguna referencia a los animales no humanos, pero sí señala el término «personalidad» como el conjunto de cualidades que constituyen a la persona o sujeto inteligente. Y entendemos que los animales sí que poseen unas determinadas cualidades que los diferencian de las plantas y los acercan a los humanos como seres sintientes. De la misma manera, los humanos también somos animales, pues como dice la RAE, estos son seres orgánicos que viven, sienten y se mueven por su propio impulso. A estos mismos planteamientos han llegado diversos autores a lo largo de la historia, que repasamos a continuación.

La persona a lo largo de la historia

Desde siempre se ha distinguido entre personas (humanas) y animales (no humanos). Sin embargo, no en todas las épocas se ha tenido la misma consideración del término «persona». Así, antiguamente, incluso entre los propios seres humanos había distinciones en lo que se refiere a esta condición, de la que determinados grupos, como los esclavos, eran excluidos. Y nada mejor que este ejemplo puede explicarnos que, si la concepción de «persona» ha cambiado en algún momento, puede hacerlo también en el futuro, a pesar de que incluir a los animales en el término tiene tanto defensores como detractores.

Durante la Edad Media, el cristianismo se planteó también un debate interno sobre qué es una persona, y se concluyó apropiarse del concepto para hacer también referencia a entes divinos. Así, autores como Agustín de Hipona (354-430) dieron al Espíritu Santo la categoría de persona, de manera que se diferenciaba entre personas humanas y personas divinas. Pocos años después, Boecio (480-524/5) diferenció a las personas por ser aquellas que tienen capacidad para razonar.

Tuvieron que pasar algunos siglos para que el concepto de persona diera un giro hacia la amplitud del término, hasta que John Locke (1632-1704) añadió que esta es un ser pensante e inteligente, capaz de razonar, reflexionar y ser autoconsciente, con una consideración de sí misma y de su individualidad en diferentes espacios y tiempos, esto es, capaz de recordar.

Por su parte, Immanuel Kant (1724-1804) recalcó la independencia de la persona con respecto a los mecanismos de la naturaleza, puesto que es capaz de crear leyes propias basadas en la racionalidad y no estar sometido a los impulsos naturales.

El filósofo Immanuel Kant

Sin duda, los principales pensadores han hecho aportaciones en cuanto a la amplitud del término que han sido claves para la consecución de derechos. Sin embargo, en todas las definiciones se ha diferenciado entre personas y animales, como si los humanos pudieran ser los únicos seres inteligentes. Esto es razonable si tenemos en cuenta que las investigaciones sobre la inteligencia de los animales son relativamente recientes, pero ha sido una justificación para considerar a estos inferiores y para que, la mayoría de la población, a día de hoy, así lo siga pensando. Así, una de las principales luchas de determinados defensores de los animales ha sido, en los últimos años, que estos sean considerados personas y, por tanto, sujetos de derecho.

Es el caso de Peter Singer (1046-), quien aboga porque los grandes simios (chimpancés, gorilas y orangutanes) adquieran la categoría de persona, lo cual significaría para estos ciertos derechos. Singer apuesta por ello al considerar que las diferencias que separan a humanos y primates no son tan abismales, y al contrario de lo que se cree, tenemos muchas semejanzas. Sin embargo, el mundo científico y gran parte de la población, en la actualidad, sigue siendo reticente a este tipo de planteamientos, ya que siguen considerando que los humanos son superiores al resto de animales, y muchas personas ni siquiera se consideran animales, pues es algo que tenemos interiorizado históricamente.

FUENTES CONSULTADAS

Anzoátegui, M. (2015). El problema de la condición de persona aplicada a los animales no humanos: Antropocentrismo especista, subjetividad y derecho. Tesis doctoral.

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