La enfermedad se ha propagado en explotaciones de todo el país en los últimos meses
Este 2024 han sido varias las enfermedades que se han convertido en una consecuencia más de la actividad ganadera para los animales criados en explotaciones, como la enfermedad epizoótica hemorrágica o la lengua azul. Lejos de mostrar preocupación por los animales como individuos en lo que respecta a estas afecciones, las organizaciones ganaderas han utilizado esta situación para pedir más subvenciones ante el aumento de los costes que suponen las vacunas o tratamientos, si bien muchos de los animales que las padecen acaban en manos de matarifes antes de tiempo, lo que supone una pérdida de rentabilidad para sus explotadores.
Por ahora, el Gobierno ha anunciado ayudas por valor de 23 millones de euros para paliar las pérdidas económicas derivadas de la tuberculosis bovina y la lengua azul, que se ha propagado rápidamente en explotaciones ganaderas de todo el país este último año, pero no se ha aprovechado la situación para abrir el debate sobre las consecuencias de esta actividad tanto para los propios animales como para el medio ambiente y la salud humana. Tanto el Gobierno central como varias comunidades autónomas también han anunciado la compra de vacunas contra esta enfermedad.
En octubre, la lengua azul obligó a suspender la 31 Fiesta de la Trashumancia en Madrid, un evento anual que busca resaltar el supuesto valor de la ganadería extensiva en la conservación de la biodiversidad y que consiste en obligar a más de un millar de ovejas y cabras a realizar un recorrido por las calles de la capital. Sin embargo, tanto la ganadería extensiva como la intensiva tienen un impacto negativo en la biodiversidad.
La lengua azul afecta a ovejas, cabras y vacas que son explotadas por su carne o su leche, así como a varias especies en estado salvaje, y se transmite por la picadura de algunos mosquitos. En muchos casos, es letal para los animales que la padecen, especialmente para las ovejas. Algunas comunidades autónomas han establecido protocolos de vacunación, pero las organizaciones ganaderas han rechazado las vacunas debido al incremento de los costes.


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