Investigadores suecos han analizado las respuestas de los cangrejos al dolor
Un estudio realizado por investigadores suecos pone de manifiesto que los crustáceos pueden sentir dolor y que sus respuestas a estímulos incómodos no son simples actos reflejos. Concretamente, la investigación, publicada en Biology, se ha centrado en cangrejos a los que se estimuló química y mentalmente para estudiar la reacción de su cerebro.
Los investigadores reconocen que la capacidad de los crustáceos de sentir dolor ha sido cuestionada históricamente, y señalan la importancia del estudio para el bienestar y el tipo de trato que recibirán estos animales en el futuro.
Pese a la evidencia de la sintiencia de los crustáceos, en la mayoría de los países sigue siendo legal hervirlos vivos y mantenerlos sobre superficies heladas previamente, de forma rutinaria y sin ninguna legislación que los proteja de estas prácticas. Incluso en países donde los crustáceos son reconocidos oficialmente como seres sintientes, como Reino Unido, siguen siendo hervidos vivos.
«Es un hecho que todos los animales necesitan algún tipo de sistema de dolor para hacer frente a la situación evitando el peligro. No creo que necesitemos hacer pruebas con todas las especies de crustáceos, ya que tienen una estructura similar, y por tanto, sistemas nerviosos parecidos», explica Eleftherios Kasiouras, investigador principal del estudio. «Podemos suponer que las gambas, los cangrejos de río y las langostas también pueden enviar señales externas sobre estímulos dolorosos a su cerebro», agrega.
Cada año se matan hasta 580000 millones de crustáceos criados en cautividad, a los que se suman los que son capturados en libertad. Generalmente, sus cuerpos se venden (vivos o muertos) a precios desorbitados.
Fuente: Plant Based News.


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