¿Por qué se ridiculiza la protección animal?
Hace algunas semanas conocíamos que el Gobierno de Reino Unido ha incluido la prohibición de hervir crustáceos vivos en su Estrategia de Bienestar Animal. Aunque todavía no es una medida real y no ha terminado su tramitación parlamentaria, numerosos medios entre los que este se incluye han anunciado que el país prohibía definitivamente esta práctica.
Lo cierto es que en otros lugares del mundo el fin de este tipo de tortura ya es una realidad. Pero el caso de Reino Unido se ha difundido con especial atención. Es una lástima que los medios no hayan dado tanta importancia a la evidencia científica previa sobre la sintiencia de los crustáceos que ha llevado a esta decisión en Reino Unido. Tal vez por esta falta de educación hemos tenido que leer comentarios como estos acerca de los crustáceos:
- «¿Hay que hacer una misa también después de cocinarlos?»
- «Será una broma».
- «Nos estamos volviendo locos».
- «En fin, preparándonos para comer marisco artificial».
- «A este paso los animales nos cocinan a nosotros».
- «Madre mía, qué tonterías».
- «Vamos encaminados a la extinción».
- «Cualquier día salimos del supermercado, nos para la policía y nos encierran por cómplices de homicidio por comprar mortadela».
Por supuesto, no ha faltado el cuñado de «las verduras y las frutas también están vivas«, el que alude a los leones y los tiburones por su condición de carnívoros o el de las cosas más importantes de las que preocuparse; ni el que va de científico afirmando que los crustáceos no sienten.
Normalizar el sufrimiento ajeno
Hasta que leí esos comentarios, y muchos más igualmente penosos, no fui consciente de lo normalizado que está cocinar langostas vivas fuera de los restaurantes de lujo. Pero no puedo evitar seguir preguntándome en qué momento alguien piensa que «nos estamos volviendo locos» o que «vamos encaminados a la extinción» por dejar de someter a otros individuos a una práctica cruel.
No es una broma ni son tonterías. Estos comentarios son tan reales como la vida misma. A estas personas solo les deseo mucho marisco y mortadela artificial cuando sean conscientes del significado de especismo y cuando dejen de lado esos aires de superioridad que las ponen en una posición privilegiada de la que prefieren no salir. Trastocar todo un sistema de creencias no es fácil.
Comentarios similares podíamos leer en las noticias al respecto de la denuncia interpuesta por AnimaNaturalis contra la discoteca Fabrik por albergar en su interior un acuario con peces. Hubo quienes ridiculizaron la idea de denunciar «por tener peces en una pecera». La ignorancia es muy atrevida o estamos más disociados de lo que creía. Partiendo de la base de que ningún pez debería estar en una pecera, ¿alguien cree de verdad que una discoteca es un lugar adecuado para cualquier animal no humano?
Aunque si hay un tema que genera especialmente comentarios desinformados es el de la lana. Ningún producto de origen animal se ha labrado tan buena imagen sin grandes campañas publicitarias, si bien esto no ha logrado frenar el declive de este tejido. Existe la falsa creencia de que la lana es sostenible y ética porque no es sintética y porque es necesario esquilar a las ovejas. Y cuando hablas de selección genética, de la vinculación de esta industria con la cárnica y la láctea/quesera y del maltrato que implica esta práctica, los cuñados atacan sin piedad.
Defender a los animales
¿Dónde están las personas que se preocupan por los animales? Estas personas existen y son más de las que la mayoría de la gente piensa. Es esperable que no estén tras una pantalla respondiendo a esos cuñados. Pero a veces tampoco están en la calle defendiendo a los animales. No dejamos de ver manifestaciones antitaurinas, contra la caza o contra otros tipos de maltrato y explotación animal a las que acuden menos de una decena de personas, mientras las tractoradas en las que se cuelgan cuerpos de animales de puentes o estos se tiran en las inmediaciones de la sede de una administración públicas son secundadas por cientos de personas.
No es que no haya animalistas. Tampoco es que nos falte poder de convocatoria. Puede que haya personas que opten por el silencio ante la crispación, la desinformación y la ridiculización de una lucha ética. Y no. No es la solución, aunque a veces sea necesario parar.


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