La ganadería industrial es amenaza los ecosistemas y la salud de las personas de las regiones más vulnerables
El gigante cárnico JBS, la mayor empresa de procesamiento de carne a nivel mundial, construirá seis nuevas fábricas en Nigeria, con una inversión de 2500 millones de dólares. El anuncio ha suscitado la preocupación de organizaciones en defensa de los animales como World Animal Protection, «por el bienestar de millones de animales que inevitablemente se verán sometidos a las condiciones de las granjas industriales, donde sus necesidades fundamentales de espacio, movimiento e interacción social se ignoran en favor de una producción orientada al negocio», sostienen.
Pero la ganadería industrial no solo impacta en los animales, sino también en el medio ambiente y la salud de las personas. Su expansión en África supone una amenaza más para unos países ya amenazados seriamente por la crisis climática, que ya está provocando desplazamientos de comunidades. Precisamente, son las regiones más vulnerables los espacios que a menudo escoge la industria cárnica para instalarse, ya sea a través de los monocultivos en bosques deforestados o a través de macroexplotaciones ganaderas. Las poblaciones cercanas a menudo sufren problemas de salud derivados de la contaminación de las granjas o de los pesticidas utilizados en esos monocultivos.
«Mientras que JBS promociona este movimiento como un esfuerzo para impulsar la seguridad alimentaria local y desarrollar cadenas de producción sostenibles, debemos considerar cuidadosamente el bienestar animal, las implicaciones ambientales de esta expansión y la sostenibilidad de todo el proyecto», advierte World Animal Protection.
Además, la ocupación del territorio por parte de multinacionales como JBS deja a las comunidades locales con reducidas opciones de controlar la producción de sus propios alimentos, algo preocupante en un país como Nigeria, donde «la soberanía alimentaria es una cuestión crítica», tal como recuerda Tennyson Williams, director de World Animal Protection en África. «Es esencial que las comunidades locales tengan control sobre sus propios sistemas alimentarios, garantizando que puedan producir alimentos de forma sostenible y resistir las fluctuaciones del mercado mundial. El modelo de ganadería industrial de JBS choca con esa visión, ya que prioriza el beneficio sobre el bienestar de los animales, las personas y el medio ambiente», agrega.
La organización mantiene que «para hacer frente a la inseguridad alimentaria en Nigeria, hay que centrarse en apoyar sistemas alimentarios equitativos, humanos y sostenibles que den prioridad a los pequeños agricultores y mejoren las prácticas agroecológicas». Por ello, World Animal Protection propone proporcionar «asistencia técnica, acceso a los mercados y recursos a los agricultores locales» para «garantizar la seguridad alimentaria sin depender de prácticas industriales a gran escala y con ánimo de lucro, disfrazadas de oportunidades de seguridad alimentaria y creación de empleo. Los sistemas alimentarios autóctonos, que consumen menos recursos, pueden ayudar a combatir el hambre minimizando los daños medioambientales».
Como alternativa, los defensores de los animales proponen la «creación de empleos verdes en la agricultura sostenible» para proporcionar oportunidades a largo plazo mientras se protege el medio ambiente. «Estos empleos no solo son más sostenibles, sino que también contribuyen a la economía local al fortalecer las comunidades rurales que alimentan a la creciente población».


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