La exposición al ruido, las luces y la multitud de las festividades hindúes generan un enorme estrés a estos animales, maltratados también en el día a día
Al menos 17 personas resultaron heridas el pasado 8 de enero durante el festival de Puthiyangadi (India) por un elefante explotado llamado Pakkath Sreekuttan. No es la primera vez que esto sucede en eventos de este tipo y en la misma región, Kerala, donde algunos templos ya disponen de elefantes robots para sus rituales pero muchos individuos reales siguen siendo utilizados en festividades tradicionales asociadas a la religión hindú.
Estos animales pasan su vida siendo explotados, expuestos a situaciones de estrés, soledad y abusos continuos. Muchos de ellos pasan la mayor parte del tiempo encadenados y con escasas posibilidades de movimiento, lo que desencadena problemas tanto físicos como psicológicos. En muchas ocasiones, no disponen de sombra ni de agua o de suficiente comida. El uso de cadenas les provoca heridas e infecciones. Durante festividades tradicionales, los animales son expuestos a una multitud de personas, luces y ruidos que les generan estrés y ello puede derivar en comportamientos agresivos.
Durante el festival de Puthiyangadi, eran utilizados cinco elefantes. En un vídeo difundido por medios locales, se observa a Pakkath Sreekuttan visiblemente nervioso atacando a la multitud. Uno de los participantes fue levantado por el animal y lanzado por los aires. Posteriormente, ingresó en el hospital en estado crítico.
El elefante permaneció en este estado de nervios durante más de dos horas en las que era imposible su control, para el cual llegaron a utilizarse cadenas, una muestra más sufrimiento que soportan estos animales.
Se estima que unos 600 elefantes son utilizados en el sur de India en este tipo de actividades religiosas, que son mantenidos en condiciones lamentables, privados de sus comportamientos naturales y de alimento. Muchos desarrollan enfermedades. Sobre este tema versa el documental Gods in Shackles (2016).


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