Una perra embarazada muere durante la carrera de trineos más famosa de Alaska

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Otros canes han sufrido caídas, lesiones y enfermedades

Una perra embarazada de cuatro años llamada Ventana se desplomó y falleció durante la Iditarod, la carrera de trineos más famosa de Alaska que acumula un historial de más de 150 canes muertos. Los organizadores de la carrera, que ha tenido lugar este mes de marzo, afirmaron que desconocían que la perra estaba esperando cachorros y que se sorprendieron al conocer la noticia tras la necropsia.

El equipo de Daniel Klein, en el que era utilizada Ventana, tuvo que abandonar la carrera en base a las normas que marcan este procedimiento si un animal muere por una causa evitable.

«Ventana debería haber tenido una vida llena de amor, juego y seguridad en el hogar de una familia cariñosa. En cambio, se vio obligada a correr cientos de kilómetros embarazada en la peligrosa Iditarod», lamenta la organización en defensa de los animales PETA.

El año pasado, fueron tres los perros que murieron en este evento, Henry, George y Bog, de los que no se determinó la causa del fallecimiento. Los tres se desplomaron en mitad de la carrera y las cámaras captaron cómo uno de los participantes trataba de poner en pie el cuerpo sin vida de Bog. Otros cinco murieron durante los entrenamientos y ocho resultaron heridos por motos de nieve. Antes de eso, la última vez que se registraron muertes en la carrera fue en 2019. También en 2024, más de 200 canes fueron retirados de la competición por agotamiento, enfermedad o lesión.

Jett, Hank y muchos más

Este 2025, además de la muerte de Ventana han tenido lugar importantes caídas de animales, algunos con lesiones. El caso más grave después del de Ventana es el de un perro que se rompió el tendón de Aquiles.

Una de las participantes, Brenda Mackey, se retiró de la carrera con 14 perros, después de que uno de ellos, llamado Jett, colapsara durante el recorrido. El animal presenta problemas de hígado. La organización afirmó que los 14 perros de Mackey estaban en «buen estado de salud», lo que después fue desmentido por ella misma. Al parecer, Mackey pidió ayuda durante la carrera pulsando varias veces un botón de SOS que no funcionó, un fallo que los defensores de los animales señalan que pone aún en mayor riesgo a los animales. Un veterinario había autorizado la participación de Jett el día anterior. Cuando Mackey regresó con los perros al puesto de control, la retransmisión en directo cortó el sonido y enfocó la emisión a otro punto.

Otro perro llamado Hank se deslizó por el hielo hasta caer a un río. El equipo al que pertenecía tuvo que viajar ocho horas hasta encontrar un puesto de control donde el animal pudiera ser examinado. El perro supuestamente «no mostraba signos de lesión», pero fue retirado de la carrera junto a otros dos perros por problemas en las piernas.

Uno de los participantes, Matthew Failor, además, reconoció que algunos de sus perros lo estaban pasando mal. Uno de ellos fue retirado, pero el resto fue obligado a continuar. Otro competidor, Jeff Deeter, detecto cojera en algunos perros. Después se comprobó que padecían lesiones y dos fueron retirados. Otro equipo, el de Justin Olnes, corrió con varios perros con diarrea provocada por una afección gastrointestinal. Solo uno fue retirado por sus continuos vómitos. Precisamente, la principal causa de muerte de perros en la Iditarod es la neumonía por aspiración, provocada por tragarse su propio vómito, fruto del agotamiento al que son sometidos.

La carrera de este año ha sido la de mayor kilometraje desde 2009, con más de 1800 kilómetros recorridos a lo largo de varias jornadas y el menor número de competidores de toda su historia repartidos en 33 equipos. La Iditarod también se ha enfrentado a la huida de patrocinadores, excepto algunos a los que PETA pide que rompan lazos con el evento. La organización también lleva años haciendo campaña por su cancelación.

Casi un centenar de animales fueron retirados de la competición antes de su finalización, en una edición marcada por las duras condiciones meteorológicas de la Alaska salvaje, incluida una tormenta que hizo que varios equipos se perdieran. De media, la mitad de los perros que comienzan la competición no la finalizan.

Activismo

Antes de la carrera, activistas de PETA protestaron con tumbas falsas con perros de peluche, reflejando la Iditarod como un «cementerio de perros». Los activistas también han estado presentes durante las competiciones con pancartas.

La organización no solo denuncia el maltrato que supone este evento, sino el que soportan los perros fuera de la temporada de competiciones, «descuidados y encadenados a la intemperie a temperaturas bajo cero«. El abandono o el uso de armas son comunes para «deshacerse» de los perros que dejan de estar en condiciones para correr. El propio ganador de año pasado, Dallas Seavey, y su padre, Mitch Seavey, han relatado en dos libros cómo entrenar a los perros a base de golpes y privaciones. También se han registrado casos de dopaje en perros con escasas sanciones.

Los defensores de la Iditarod alegan que se trata de una tradición, si bien actualmente la carrera se ha convertido en un negocio con cuantiosos premios en metálico para los competidores. Su origen se remonta a 1925, cuando una epidemia de difteria sacudió la ciudad de Nome (Alaska) y se utilizaron perros para garantizar el suministro de emergencia.

One response to “Una perra embarazada muere durante la carrera de trineos más famosa de Alaska”

  1. […] caso de los perros utilizados en actividades de nieve en países como Finlandia, pero también en Estados Unidos y otras partes del […]

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