El Ministerio de Medio Ambiente considera que la medida no repercutirá en la conservación de la especie
El Gobierno de Eslovaquia ha ordenado la matanza de 350 osos pardos como forma de represalia tras el ataque mortal a un hombre de 59 años, hecho que también ha motivado la declaración del estado de emergencia en el país. Las autoridades planean reducir la población de esta especie a alrededor de 1000 individuos.
El primer ministro, Robert Fico, ha justificado la medida por el «miedo» que generan los osos a la población y por un supuesto aumento de los ataques de estos animales, incluso en período de hibernación. El Ministerio de Medio Ambiente habla de más de un millar de encuentros con osos, si bien la cifra de ataques reales a seres humanos es de 108 registrados en los últimos 25 años, de los cuales solo dos han sido mortales.
Aunque la medida acaba de aprobarse, Eslovaquia no estaba hasta ahora libre de cacerías de osos, si bien en esta ocasión la acción no será encargada a cazadores. Solo en 2024 un total de 94 individuos fueron abatidos con armas de caza de forma legal, y desde el año 2000 han sido 604 osos. Otros 50 murieron el año pasado por otras causas: accidentes de tráfico, envenenamientos, ataques de otros animales o furtivismo.
El año pasado, el Servicio Forestal del país anunció que estaba preparando un estudio sobre las poblaciones de osos, para esclarecer si podía hablarse de una sobrepoblación. La orden de matanza de más de 300 animales ha sido aprobada sin haberse publicado todavía los resultados de este estudio. Según el ministro de Medio Ambiente, Tomáš Taraba, una población de 800 osos es suficiente para la conservación de la especie. Entidades como Greenpeace aseguran que la medida pondrá en riesgo la supervivencia de la especie en el país y critican que el Gobierno esté ignorando la evidencia científica.
Para evitar ataques a seres humanos, las organizaciones ambientalistas proponen una mejor gestión de los residuos y alimentos que eviten el acercamiento a las poblaciones humanas.
Los 350 osos que el Gobierno pretende abatir, inspirado en casos como el de Rumanía, suponen un cuarto de la población de la especie en Eslovaquia y una cifra muy similar a la de osos entre la Cornisa Cantábrica y los Pirineos. En España, solo se ha registrado un ataque en más de una década, gracias a la eficacia de los métodos de prevención no letales adoptados por las administraciones de las comunidades autónomas con presencia de osos.


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