No se ha demostrado que estos alimentos sean más sostenibles o saludables
Los productos a base de insectos amenazan con invadir las estanterías de los supermercados, si bien algunos insectos llevan años formando parte de ciertos alimentos como ingrediente, como el carmín de cochinilla presente en algunas mermeladas. Sin embargo, la sociedad occidental todavía es reticente al consumo de insectos, lo que no ha impedido a esta industria crecer y enfocarse en mercados como el de la comida para animales, ya sean domésticos o considerados de granja, bajo la falsa consigna de que es una alimentación más sostenible y saludable.
Así, los insectos están cada vez más presentes en los piensos y alimentos para perros y gatos, pero esta industria no está exenta de impacto ambiental por el elevado uso de energía, agua y tierra que requiere, sin que se haya demostrado que dé lugar a productos más saludables para los animales de familia. Un estudio reciente ha concluido que estos alimentos no conducirán a sistemas más sostenibles.
Ya en 2021, otro estudio reveló que los perros alérgicos a los ácaros podían verse afectados por ciertos alimentos que contenían insectos etiquetados como hipoalergénicos. La industria podría estar incurriendo en publicidad engañosa.
Estos productos también se presentan como proteicos, pero la propia Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), ha señalado que el contenido de proteína de los productos a base de insectos se ha exagerado hasta un 20%, lo que hace necesaria una evaluación más rigurosa del contenido nutricional de este tipo de alimentos.
Un envase de pocos gramos de un alimento a base de insectos puede requerir la cría de decenas de miles de insectos. Esta es una de las formas más claras de ganadería intensiva, que en el caso de estos animales, no cuenta con ninguna legislación de protección hacia ellos, más allá de las normativas sobre la comercialización de los productos por los que se crían.
Por contra, un estudio publicado en Frontiers in Sustainable Food Systems ha revelado que la comida de base vegetal para animales de familia ofrece una solución de sostenibilidad con respecto a los alimentos tradicionales con carne y subproductos cárnicos.
El estudio pone de manifiesto el coste climático de alimentar a perros y gatos con carne. La producción de estos alimentos está estrechamente vinculada a la industria ganadera, que se relaciona con hasta un 20% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Con casi 1000 millones de animales de familia en todo el mundo, el impacto ambiental es considerable.
Solo en Estados Unidos, la alimentación para perros y gatos supone entre el 20% y el 30% del impacto ambiental de la ganadería; y en Japón la dieta de un solo perro de tamaño mediano puede tener una huella ambiental mayor a la de un adulto medio.
Los alimentos vegetales formulados para ser nutricionalmente completos ofrecen reducciones amplias en el impacto ambiental y el uso de recursos. Según los investigadores, si todos los perros del mundo fueran alimentados con una dieta cien por cien vegetariana, el ahorro de energía resultante podría alimentar a 450 millones de personas, y el ahorro de gases de efecto invernadero superaría las emisiones anuales de Reino Unido.


Deja un comentario