El calentamiento de los océanos es una «crisis existencial» con miles de especies en peligro

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Un estudio advierte sobre las consecuencias de la crisis climática para los animales marinos

Más de 3500 especies oceánicas, entre las que se incluyen peces, aves o moluscos, están amenazadas por el calentamiento de las aguas provocado por la crisis climática. El aumento de la temperatura en los océanos supone un grave peligro para la biodiversidad que los habita. Estos ecosistemas absorben casi el 90% del calentamiento global, según la NASA, y en la última década, se han calentado hasta alcanzar sus niveles más altos desde principios del siglo XIX. El año pasado, fue el más cálido jamás registrado en los océanos de todo el mundo.

Investigadores de la Facultad de Silvicultura de la Universidad Estatal de Oregón (Estados Unidos) definen la situación como «una crisis existencial«, que no solo afecta a la vida en el mar, sino también a la vida en los ecosistemas terrestres. Sus conclusiones han sido publicadas en un estudio publicado en BioScience.

La investigación examina a más de 70800 especies animales. Al menos una cuarta parte de estas están en peligro por la crisis climática.

Los autores del estudio se muestran especialmente preocupados por los invertebrados marinos, como los moluscos, especialmente vulnerables «debido a su limitada capacidad para desplazarse y eludir rápidamente las condiciones adversas», explica el investigador William Ripple. Los moluscos, en concreto, llevan una vida sedentaria y sus movimientos son lentos. Por tanto, si el agua se calienta hasta niveles que dificultan su supervivencia, puede resultarles imposible trasladarse a zonas más frías.

El estudio se posiciona como «un esfuerzo preliminar para evaluar el riesgo climático para las especies silvestres», lo que «es crucial para tomar decisiones políticas con conocimiento de causa. Necesitamos una base de datos mundial sobre la mortalidad masiva debida al cambio climático para las especies animales de todos los ecosistemas, y acelerar la evaluación de las especies actualmente ignoradas», señala Ripple.

Otros animales acuáticos también están en peligro y así ha quedado demostrado. En Norteamérica, las poblaciones de bacalao del Pacífico disminuyeron un 71% entre 2015 y 2016 como consecuencia de una ola de calor marina. También se estima que unas 7000 ballenas jorobadas y millones de aves murieron por la alteración de las redes alimentarias.

También preocupan los arrecifes de coral, amenazados por la sobrepesca, la contaminación, la crisis climática e industrias incipientes que buscan extraer recursos de los fondos marinos. Este es el hábitat de miles de especies acuáticas y albergan una rica biodiversidad. También sirven como defensas para frenar las olas y proteger las costas de la erosión o de las tormentas.

El calentamiento de los océanos también pone en peligro la vida en los ecosistemas terrestres, ya amenazados por la sobreexplotación y la destrucción de los hábitats. A todo ello contribuyen los combustibles fósiles, el transporte, la producción de energía, la aviación o la ganadería que deforesta amplias hectáreas de bosques.

Por ello, nuestra alimentación resulta clave para frenar la crisis climática, y por ende, el calentamiento de los océanos. Hacer la transición hacia dietas basadas en plantas implica dejar de destruir bosques para alimentar a los animales criados para consumo y frenar las emisiones asociadas a la ganadería para dar un respiro a los ecosistemas terrestres y oceánicos y a todos sus habitantes, incluida nuestra propia especie, que también sufre las consecuencias de la crisis climática.

Fuente: VegNews.

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