Las autoridades han hecho caso omiso a los activistas que piden que cesen las matanzas
Alrededor de 1000 koalas han sido disparados con francotiradores en el Parque Nacional de Budj Bim (Australia), después de que las autoridades ordenaran su matanza tras un incendio forestal que los dejó sin alimento y refugio.
La medida, lejos de suponer un alivio para la conservación de la especie, amenazada por la expulsión de sus hábitats, la tala de bosques de eucaliptos nativos y los incendios forestales, empeora aún más su situación. En lugar de rehabilitar los entornos naturales destruidos por la acción humana y ayudar a los animales afectados, las autoridades australianas han optado por matar a los koalas con dificultades para sobrevivir.
Esta forma de abordar la crisis que afecta a la especie en el Parque Nacional de Budj Bim, agravada por los incendios forestales, ha sido durante criticada por defensores de los derechos de los animales y del ambiente.
El Fondo Internacional para el Bienstar Animal (IFAW) pide que se elabore una normativa más estricta de protección a los animales salvajes, que se repueblen los bosques destruidos y se establezcan corredores para la fauna salvaje.
A finales de abril, unos 700 koalas habían sido abatidos en el Parque Nacional de Budj Bim con francotiradores. La cifra ha aumentado en al menos tres centenares hasta el día de hoy, y las autoridades parecen no ceder, por el momento, a las peticiones de los activistas.


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