El borrador combina los encierros tradicionales con los toros embolados
El futuro reglamento taurino de la Comunidad Valenciana podría convertir los festejos taurinos en espectáculos aún más crueles con los animales, tal como ha advertido AnimaNaturalis, organización que ha presentado alegaciones al borrador porque considera que implica «retrocesos en protección animal». El reglamento desarrollará la Ley 14/2010 de la Generalitat.
En 2024, se registró la organización de 9135 festejos de bous al carrer en la Comunidad Valenciana, de los cuales 1737 eran toros embolados y 915 eran encierros tradicionales. La administración autonómica es responsable de establecer la normativa con respecto a estos eventos y determinar las medidas de seguridad, de sanidad o la edad mínima para participar o asistir. El nuevo reglamento fue presentado en abril de 2025, y por primera vez regula de forma conjunta los festejos de toros embolados y los encierros tradicionales.
Por primera vez, se introducirá la posibilidad de autorizar encierros con toros embolados, que serían obligados a correr por las calles de los municipios con bolas de fuego sujetas a sus cuernos, lo que incrementará «el estrés, la confusión y el riesgo de lesiones en los animales», lamentan desde AnimaNaturalis.
Esta modalidad sería aprobada siempre que se adapten medidas para «evitar golpes, quemaduras y otros daños a las reses», así como la presencia de un veterinario o de un protocolo de distancias de seguridad. Sin embargo, esto no hace el festejo menos cruel. «No basta con exigir medidas supuestamente paliativas (veterinario presente, restricciones de movilidad) si la práctica en sí consiste en exponer a un animal bravo al fuego y el caos callejero», sostiene la organización.
«Los encierros urbanos ya son muy peligrosos para las reses: se las traslada en camiones, se las suelta en espacios cerrados por vallado, donde no pueden escapar, y se las persigue con golpes y carreras de personas. A esto se añade el trauma de los toros embolados: la corona de astas se encera y se encienden bolas de fuego», expresan desde AnimaNaturalis. Los animales «sufren muchísimo en estas condiciones. Los astados, animales gregarios y muy sensibles a estímulos desconocidos, muestran comportamientos de pánico y agotamiento cuando ven el fuego en sus cuernos», añaden. Además, pueden sufrir quemaduras en la cabeza, los ojos o el lomo, e incluso morir.
Combinar un encierro con un festejo de toros embolados «genera un escenario de estrés extremo y sufrimiento para el animal», apuntan. Además, la medida no cuenta con ninguna justificación cultural, legal ni ética.
AnimaNaturalis también ha reclamado en sus alegaciones que se incluya cláusulas específicas para evitar los encierros a media noche o con temperaturas extremas, y que se establezcan límites de horarios. También proponen la obligación de suspender cualquier festejo si hay alertas de altas temperaturas, la elaboración obligatoria de un informe detallado tras cada festejo, que se endurezcan las sanciones por maltrato directo y que se garantice que los bóvidos dispongan de agua, sombra y períodos de descanso suficientes entre espectáculos.


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