A sus 56 años, ha pasado las últimas cuatro décadas obligada a particpiar en espectáculos circenses
Bautizada como «la elefanta más deprimida del mundo«, Betty fue secuestrada de su hábitat en Tailandia cuando era una cría, para ser condenada a una vida de explotación. A sus 56 años, ha pasado las últimas cuatro décadas encadenada y obligada a participar en espectáculos circenses en el Carden Circus, en Estados Unidos. PETA alerta de que Betty está a punto de colapsar: su cuerpo está deteriorado, su corazón está destrozado y solo sobrevivirá si es trasladada a un santuario lejos de la explotación.
Según un informe elaborado por el doctor Chris Draper, Betty parece retraída, apática y físicamente débil. Con frecuencia, permanece inmóvil con los ojos cerrados y la trompa en el suelo, «un comportamiento incompatible con el bienestar de los elefantes», señala. Muestra una movilidad reducida en su pierna delantera derecha, compatible con un dolor o lesión articular que podría provocarle infecciones o empeorar su cojera en un futuro.
El movimiento de su trompa también parece debilitado, con una atrofia visible en la parte central. Mientras que los elefantes sanos utilizan la trompa para comunicarse, comer, bañarse u otras funciones, Betty solo puede arrastrarla al caminar, lo que sugiere una grave lesión muscular o neurológica. Esta parálisis podría deberse a que ha sido obligada a poner todo su peso sobre su cabeza durante cientos de espectáculos. Solo el año pasado, fue obligada a participar en hasta 300 actividades.
Además, en el pasado Betty dio positivo en varias pruebas de tuberculosis.
Este mismo año, Betty ha sido vista junto a un entrenador durante un espectáculo, en el que este sostenía un bullhook, un arma de castigo con la punta de acero que se utiliza para infundir miedo a los elefantes y obligarlos a obedecer órdenes.
El circo Carden «tiene la intención de explotarla hasta la muerte mientras la gente siga comprando entradas para sus espectáculos», señalan desde PETA. Este es uno de los últimos circos que utilizan elefantes en Estados Unidos.
Imagen de cabecera: PETA.


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