La detección de esta enfermedad a menudo obliga al vaciado sanitario, es decir, a la matanza de todas las vacas de la explotación
Siete personas vinculadas a una granja de vacas en Badajoz han sido investigadas por alterar los resultados de las pruebas de saneamiento de la tuberculosis bovina, lo que podría tener consecuencias para la salud pública y la seguridad alimentaria. Cuatro de los trabajadores investigados fueron sorprendidos mientras, aparentemente, iban a administrar medicamentos antiinflamatorios a las vacas para ocultar posibles positivos. Los otros tres eran responsables de la empresa gestora de la explotación.
Durante el programa de control y erradicación de la tuberculosis bovina, obligatorio en toda la Unión Europea, agentes de la Guardia Civil acudieron a la explotación para una inspección en la que debían verificar que las pruebas no se alteraran, ya que tras la realización de la prueba, deben pasar 72 horas en las que en caso de resultado positivo, el animal sufre una reacción local inflamatoria. En este período, los trabajadores no pueden administrar fármacos antiinflamatorios.
Sin embargo, los agentes sorprendieron a cuatro trabajadores manipulando medicamentos, supuestamente para esconder posibles positivos. Algunas vacas se encontraban en un corral tras haber pasado por la manga de saneamiento, mientras que otras permanecían todavía en el interior de esta. Allí, los operarios permanecían presuntamente para detectar posibles inflamaciones y administrar a los animales un medicamento para contrarrestarlas. De esta forma, en la siguiente inspección los veterinarios no podrían concluir la existencia de la tuberculosis.
Los agentes intervinieron una jeringuilla depositada en un contenedor que ya había sido utilizada, y tras analizar los restos de su contenido, detectaron un corticosteroide antiinflamatorio con una amplia gama de efectos secundarios.
También hallaron numerosos medicamentos, tanto de uso veterinario como humano, algunos de ellos caducados, junto con otros útiles para su administración. La Guardia Civil pudo constatar que la tenencia de estos fármacos carecía de justificación, y en algunos casos, no pudieron acreditar su trazabilidad.
Tuberculosis bovina
Al menos una de las vacas dio un resultado positivo en tuberculosis bovina. Esta enfermedad puede afectar a los seres humanos en caso de consumo de lácteos o carne de animales afectados, pero no se contagia por otra vía.
Sin embargo, algunos santuarios de animales han recibido la orden de matar a una o varias vacas con resultado positivo, pese a que tras ser rescatadas de la explotación, no van a ser utilizadas para producción de alimentos. En el caso de las granjas, la detección de la enfermedad a menudo concluye en el vaciado sanitario, es decir, la matanza de todas las vacas de la explotación en los mismos mataderos donde terminan otros animales considerados de granja. Esto puede suponer un palo para la rentabilidad del negocio, en el que los animales son vistos como productos. Es este otro motivo más eliminar la carne de la dieta.
Las siete personas investigadas se enfrentan a cargos por presuntos delitos contra la salud pública, maltrato animal, intrusismo profesional, estafa y pertenencia a grupo delictivo.


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