El Grupo TUI oferta más de 400 experiencias con estos cetáceos, pese a que ello contraviene su propia política
TUI Group, la mayor empresa turística del mundo, apoya la captura, el cautiverio y la explotación de cetáceos a través de la venta de entradas para espectáculos con delfines en delfinarios de todo el mundo, incluido el Loro Parque de Tenerife. Defensores de los animales se han unido en una campaña para exigir a la compañía que ponga fin a la venta de entradas para este tipo de espectáculos.
TUI cuenta con más de 3500 agencias de viajes, 79 operadores en 18 países, siete aerolíneas, cadenas hoteleras y cruceros. A pesar de definirse como empresa defensora del bienestar animal, este gigante mundial continúa lucrándose con la explotación de cetáceos en cautividad, lo que según varias organizaciones de protección animal viola sus propias políticas.
«La dirección del Grupo TUI es plenamente consciente de las terribles condiciones que soportan estos animales. Se les ha presentado la evidencia repetidamente, pero siguen haciendo la vista gorda. Sus márgenes de beneficio superan sin duda cualquier preocupación por el bienestar de los cetáceos que explotan», manifiesta Katheryn Wise, directora de la Campaña de Vida Silvestre de World Animal Protection.
La organización explica que estos animales son expuestos a condiciones que «jamás podrían considerarse humanitarias ni educativas«. En un informe, World Animal Protection explica que:
- La cría de delfines en cautividad contraviene la política del Grupo TUI.
- Los delfines en cautiverio sufren traumas físicos que incluyen lesiones oculares, en la piel y automutilaciones.
- Incluso los delfines mayores son obligados a participar en espectáculos para entretener a los turistas.
- Las hembras embarazadas también actúan, a pesar del estrés al que están sometidas.
- La separación de madres y crías durante las interacciones causa angustia a ambas.
Sin embargo, un 83% de los clientes de TUI en cinco países se preocupa por el bienestar animal al exigir sus experiencias de viaje, y un 84% cree que TUI debería dejar de vender entradas a parques marinos que crían delfines en cautividad. La compañía, hasta el momento, oferta más de 400 experiencias con estos cetáceos.
Otras empresas
Otras empresas de viajes sí se han comprometido a dejar de ofertar estas actividades, pero en muchos casos no han roto del todo sus vínculos con la explotación animal.
En 2021, la agencia de viajes online Expedia anunció públicamente su intención de dejar de vender entradas para cualquier atracción o actividad que implicara el uso de delfines y otros cetáceos en espectáculos o interacciones. La decisión fue muy elogiada por defensores de los animales, pero tenía algunas lagunas escondidas.
Desde 2025, Expedia no vende de forma directa entradas para encuentros o espectáculos con cetáceos, pero sí sigue anunciando estas actividades y vendiendo pases para parques que las ofrecen, como el Aquatica Orlando -parque hermano de SeaWorld- y el Adventure Cove Waterpark de Singapur. Además, aunque Expedia ya no vende entradas para SeaWorld, sigue promocionándolo en su guía de viajes online de Orlando.
Por su parte, Virgin Holidays se comprometió a dejar de vender y promocionar atracciones turísticas que implicaran el uso de cetáceos en cautividad en 2014, pero sigue vendiendo y promocionando entradas para Disney Cruises, cuyas Port Adventures incluyen experiencias de nado con delfines. Virgin Holidays se justifica porque su política únicamente afecta a actividades con cetáceos capturados en estado salvaje.
Otras compañías que han establecido compromisos similares son Booking, Tripadvisor, Jet2Holidays, easyJet Holidays, Airbnb, Thomas Cook y Spies.
El caso de Kanab
Uno de los delfines en cautividad que más preocupación suscita a los defensores de los animales es Kanab, de 32 años, que vive confinado en el Delphinus Puerto Morelos (México). World Animal Protection explica que sus dientes están desgastados y ya ha perdido uno de ellos, probablemente por morder muros u otras infraestructuras. Además, presenta despigmentación en su hocico, lo que podría deberse a lesiones repetidas.
En 2024, saltaron las alarmas. Kanab vivía en un corral marino con una profundidad menor a dos metros, poco más de la longitud promedio de un delfín.
México ha sido, precisamente, uno de los últimos países en restringir el cautiverio de delfines, siguiendo los pasos de Canadá, Francia, Bélgica o Reino Unido, donde el último delfinario cerró hace 30 años.


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