La cadena de parques marinos SeaWorld cumplió 60 años el pasado 21 de marzo. La compañía lo celebraba con un lema en el que animaba a la gente a seguir visitando sus acuarios: «60 años de SeaWorld. Mucho más para ver». La organización PETA ha preferido conmemorar este aniversario aludiendo a los «60 años de maltrato» que retrató el documental Blackfish en 2013 y recordando a algunos de los animales que han sufrido durante décadas en sus instalaciones.
En 1965, SeaWorld presentaba su primer espectáculo con orcas, del que formó parte Shamu, que había sido violentamente separada de su familia ese mismo año. A su madre le lanzaron un arpón hasta matarla delante de ella. Después, Shamu fue vendida al SeaWorld de San Diego, donde fue entrenada a base de privación de alimento.
Shamu fue utilizada en espectáculos hasta 1971, tras morder a una empleada después de que esta se montara a su espalda para grabar un anuncio publicitario. Un entrenador liberó a la mujer introduciendo un palo en la boca a la orca, que murió poco tiempo después, con tan solo nueve años de edad. SeaWorld continuó llamando Shamu a varias orcas que llegaron después, ya que el parque se negaba a perder el atractivo que ella había generado entre el público.
En 1969, la orca Corky fue capturada frente a las costas de la Columbia Británica (Canadá). Fue separada de su manada de forma violenta y vendida para pasar el resto de su vida en cautividad. Corky vivió desde 1977 hasta 1986 en el ya desaparecido Marineland of the Pacific de California, donde fue usada como máquina reproductora, a veces llegando a cruzarla con familiares. Ninguna de sus crías superó los 47 días de vida.
Corky fue trasladada al SeaWorld de San Diego en 1987. Allí vivó su último embarazo, que terminó en un aborto espontáneo. El bebé fue hallado muerto en el tanque donde estaba Corky. La orca sigue cautiva en SeaWorld, confinada en una piscina en la que nada continuamente en círculos, mientras su familia todavía nada libremente en el océano.
Años 70
En 1977, nació en SeaWorld la delfín Bossa, que nunca pudo conocer el océano. En 2006, fue trasladada del parque de Orlando al Discovery Cove, otro centro en la misma ciudad. Allí dio a luz a su primera cría, que nació sin vida, antes de ser de nuevo trasladada a SeaWorld Orlando, donde volvió a ser madre, esta vez de Haley. En 2014, dio a luz por tercera vez, y de nuevo su cría nació sin vida, lo que le causó un trauma terrible y murió pocos días después.
También en 1977, fue capturada en Islandia la orca Kandu, que fue trasladada al SeaWorld de San Diego. El mismo parque trasladaba a la orca a otros centros de la compañía, como el ya desaparecido de Ohio, algunos veranos, como si de un objeto de exposición itinerante se tratase. En 1988, Kandu dio a luz a su hija Orkid. Solo tres días después murió el padre de la cría, Orkid II, y pocos meses después Kandu tendría el mismo destino.
En 1989, Kandu atacó a Corky, presumiblemente porque esta se encontraba junto a su hija. Durante la pelea, Kandu sufrió un fuerte golpe y murió desangrada ante la presencia de su cría. Tenía 14 años y su agonía duró 45 minutos en los que la multitud contemplaba la escena horrorizada.

También es triste la historia de la orca Kasatka, capturada con un año en Islandia en 1978. Pasó la mayor parte de su vida en una piscina del SeaWorld de San Diego, aunque llegó a vivir en los cuatro parques de la compañía en Estados Unidos. Fue trasladada entre instalaciones hasta 14 veces en ocho años y era obligada a actuar en espectáculos varias veces al día.
Kasatka murió en 2017. El animal sufría una infección bacteriana en los pulmones desde al menos 2008, y su cuerpo estaba cubierto de lesiones. A pesar de que estaba enferma y bajo medicación en ese momento, SeaWorld la inseminó artificialmente en 2011 y la obligó a dar a luz a una cría para explotarla en sus parques.
Años 80
Otra de las orcas secuestradas por SeaWorld es el conocido Tilikum, protagonista de Blackfish. Fue capturado a los dos años cerca de Islandia, en 1983, y estuvo involucrado en la muerte de tres personas, probablemente debido a la frustración del confinamiento. Como castigo, SeaWorld lo mantuvo encerrado sin compañía alguna durante un año.
SeaWorld utilizaba a Tilikum tanto para entretener al público como de máquina reproductora. Su esperma fue usado en diversas ocasiones para inseminar a orcas hembra y es el padre de más de la mitad de las orcas que han nacido en cautividad en SeaWorld. Tilikum murió en 2017 tras haber pasado en cautividad 33 años, y su historia ha servido para que muchas personas tomen conciencia de la realidad de los parques marinos.

En 1983, doce delfines fueron capturados en las costas de Chile para ser trasladados a SeaWorld. La mitad murió en los siguientes seis meses.
Una de las capturadas fue Betsy, una delfín de Commerson, que solo era una cría que nadaba en el estrecho de Magallanes. Después de que la compañía considerara que Betsy no era atractiva para los visitantes, fue trasladada junto a otros de sus compañeros a un tanque de la parte trasera del parque de San Diego. En enero de 2016, fue enviada a otro acuario de SeaWorld, el Aquatica Orlando, pero murió poco después de su llegada, a los 33 años.
También la beluga Martha fue separada de su familia en 1988, cerca de Manitoba (Canadá). Después fue enviada al SeaWorld de San Antonio (Texas), donde ha sido inseminada repetidamente y ha dado a luz a cinco crías de las que solo una sobrevive en la actualidad.
Otra beluga explotada en SeaWorld fue Nanuq, secuestrado de sus aguas natales a los seis años, en 1990. La compañía lo utilizó para inseminar a belugas hembra, para lo que llegaron a sacar al animal del agua más de 40 veces para que los trabajadores pudieran extraer su esperma. Seis de sus hijos murieron al nacer o poco después. Por su parte, Nanuq murió tras una pelea con otra beluga en la que su mandíbula quedó destrozada.
Otra víctima de SeaWorld fue la morsa Obie, que vivió 18 años confinada en un tanque diminuto de San Diego cubierto de una fina capa de algas. El animal llegó al parque en 1997, y según PETA, «el hábitat artificial lo volvió loco». La morsa mostraba comportamientos estereotipados como presionar continuamente su boca contra el cristal o regurgitar y tragar comida de forma repetida. También sufrió de ceguera, algo habitual en estos animales cuando viven en cautividad, debido a la exposición continua al sol y la falta de zonas de sombra.
Siglo XXI
En 2001, Kasatka dio a luz a Nakai, cuyo padre es Tilikum. Fue la primera orca concebida por inseminación artificial y vivió sus 21 años de vida en el parque de San Diego. En 2012, fue atacado por otras orcas con las que era obligado a convivir sin ser compatibles, lo que le causó graves lesiones. Nakai murió en agosto de 2022.
Bien entrado el siglo XXI, SeaWorld no ha perdido la costumbre de exponer animales capturados en libertad y hacer dinero con ellos. En 2011, este fue el destino de diez crías de pingüino procedentes de la Antártida, que acabaron en San Diego bajo supuestos «fines de investigación». En 2022, la compañía envió a 24 delfines a Abu Dabi.
Tras 60 años, SeaWorld afirma que todavía «hay mucho más para ver«, a modo de llamamiento para el público. Probablemente no se refieren a las peleas, los ataques, los animales desangrados, el confinamiento, los comportamientos estereotipados, las crías que nacen sin vida o las muertes prematuras, la explotación o la cría de nuevos animales para ser explotados.
SeaWorld ha puesto fin a su programa de cría de orcas, pero las que todavía viven en sus parques siguen condenadas a nadar en círculos en pequeños tanques hasta que mueran, al igual que el resto de los animales marinos que viven en sus instalaciones. Una campaña de PETA lleva tiempo pidiendo a la compañía que permita el traslado de Corky a un santuario costero, antes de que su fin sea el mismo de Lolita en el Miami Seaquarium.


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