Muere en Loro Parque la orca Keto: nunca conoció la libertad

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El cetáceo es recordado por haber atacado hasta la muerte a su entrenador en la Nochebuena de 2009

A sus 29 años y sin haber conocido la libertad, ha muerto en Loro Parque la orca macho Keto, conocida por haber atacado hasta la muerte a su entrenador en 2009. El animal, el mayor de su especie en el zoo tinerfeño, había enfermado recientemente.

Keto nació el 17 de junio de 1995 en el SeaWorld de Orlando. Su madre, Kalina, fue la primera orca nacida en cautiverio en uno de los parques de SeaWorld. Su padre, Kotar, fue capturado en Islandia en 1978 y murió antes del nacimiento de Keto después de que una verja metálica le aplastara el cráneo. Un 75% de la genética de Keto era islandesa, mientras que el 25% restante era residente del sur, aquella a la que pertenecen las orcas de la costa oeste estadounidense. Esta mezcla nunca se habría producido en la naturaleza, y en cautividad orcas de distintas culturas han mostrado ser incompatibles, en ocasiones con ataques que también han derivado en muertes.

A los cinco años de edad, Keto ya había sido utilizado en todos los parques de SeaWorld. Siendo una cría, fue separado de su madre para ser trasladado al de San Diego. En la naturaleza, las orcas establecen complejos vínculos familiares que habitualmente se les han negado en cautiverio. Después, fue utilizado en el SeaWorld de Ohio, ya desaparecido, y más tarde, en el de San Antonio (Texas), donde permaneció cinco años.

En 2006, Keto fue sometido a un viaje en avión de 6000 kilómetros hasta Tenerife, en la que fue su última mudanza. Junto a él viajaban otras tres orcas, Tekoa, de cinco años; Kohana, de tres y Skyla, de dos. Tekoa es la única que aún sobrevive. Entre marzo de 2021 y septiembre de 2022, murieron en Loro Parque Skyla, Kohana y la hija de esta y de Keto, Ula. Keto se ha convertido en la cuarta orca muerta en el zoo en los últimos cuatro años. Otra de las hijas de Kohana, llamada Vicky, murió sin haber cumplido el año de edad. Kohana la tuvo con tan solo diez años, si bien en la naturaleza las orcas no tienen su primer parto hasta los 13 años.

En Loro Parque, Keto ha sido explotado en espectáculos hasta sus últimos días y también ha sido utilizado como reproductor. Según el zoo, Keto era un embajador de su especie. Sin embargo, nunca pudo desenvolverse en el ámbito natural de las orcas, el océano, ni se le permitió experimentar sus comportamientos naturales. Keto presentaba su aleta dorsal caída, típico en las orcas en cautividad, lo que muestra que incluso las que nunca han conocido la libertad sufren las consecuencias del cautiverio.

Lavado de imagen

El 24 de diciembre de 2009, Keto mató al que durante años había sido su entrenador, Alexis Martínez, que entonces tenía 29 años, la misma edad a la que ha fallecido la orca. El hecho se produjo durante un entrenamiento. Keto conocía sobradamente a Martínez y al haber nacido en cautividad, nunca se le había permitido atacar a otros individuos como sus presas, lo que no excluye las peleas propias entre orcas en cautividad. Nadie supo aclarar qué sucedió. Los trabajadores presentes señalaron que Keto se había comportado de forma extraña ese día, si bien el comportamiento de una orca en cautiverio es siempre anormal. La explicación sobre lo ocurrido podría resumirse en una palabra: cautividad.

La autopsia reveló lesiones gravísimas, pero Loro Parque señaló dos días después que el cuerpo del entrenador «no presentaba signos de violencia, golpes o mordeduras«, y que la causa de la muerte había sido la falta de oxígeno en lugar del ataque de una orca de casi 4000 kilos. El zoo no tardó en emitir otro comunicado en el que ya reconocía el ataque, pero volvió a señalar la falta de oxígeno como motivo del fallecimiento. Loro Parque tardó apenas unos días en retomar su espectáculo con orcas. La muerte de Alexis Martínez no impidió que el zoo siguiera presentando a Keto como atracción ni que siguiera entrenando orcas.

Dos meses después, la orca Tilikum mató a la entrenadora Dawn Brancheau en el SeaWorld de Orlando, lugar de procedencia de Keto, delante de los asistentes al espectáculo que estaba teniendo lugar. Tras lo sucedido, Tilikum fue enviado a un tanque de contención y alejado de la vista del público hasta su muerte en 2017.

SeaWorld trató de desvincularse de Loro Parque desde la muerte de Alexis Martínez, hasta que en 2018 renunció a la propiedad de las orcas del zoo tinerfeño. Así, dio vía libre a Loro Parque para seguir reproduciéndolas mientras SeaWorld cancelaba su programa de cría de esta especie, y años después, su uso en espectáculos.

La influencia de Loro Parque es tan grande que casi ningún medio nacional ha cubierto la noticia, y los que lo han hecho han omitido de la biografía de Keto el ataque que mató al entrenador Alexis Martínez en la Nochebuena de 2009, hecho en el que indaga el documental Blackfish (2013). El zoológico lleva años invirtiendo grandes esfuerzos es mantener una imagen pública impoluta y también ha borrado de su publicación sobre la muerte de Keto en redes sociales los comentarios que cuestionaban la cautividad.

A su manera, Loro Parque también niega continuamente el impacto negativo de la cautividad en los cetáceos, ya sea con la imagen del propio dueño del zoo tras una cámara o en comunicados públicos como el que ha emitido anunciando la muerte de Keto.

En él, el zoo señala que «aunque en los años 90 se creía que los machos de orcas podían superar los 50 años de vida, investigaciones recientes han demostrado que la esperanza de vida promedio para los machos en la naturaleza es de 29 años, lo que coloca a Keto en la media de longevidad para su especie», hecho que aunque fuera cierto no justifica la cautividad.

En 2023, cuando la liberación de la orca Lolita del Miami Seaquarium estuvo a punto de conseguirse antes de su fallecimiento, los coordinadores del rescate estimaron que el animal podría reencontrarse con su madre, que actualmente tendría unos 90 años, y otros miembros de su familia. Según expertos ajenos a zoológicos, los machos de la especie pueden superar los 50 años, pero la gran mayoría de las orcas en cautividad no superan la treintena.

Aún quedan tres orcas en Loro Parque: Tekoa, Adán y Morgan, esta última hallada en la costa holandesa en 2010 en pésimo estado. En lugar de rehabilitarla y devolverla al océano, la orca ha permanecido desde entonces en cautividad e incluso ha sido utilizada como reproductora, mientras el zoo define su cautiverio como un «rescate».

«Keto pasó toda su vida entre rejas. Murió sin experimentar el sabor de la libertad, y me temo que Tekoa, Adán y Morgan, que son ahora las últimas orcas que quedan allí, sufrirán el mismo cruel destino», han sido las palabras de Helene O’Barry, fundadora de Save Dolphins Movement y miembro de la coalición Free Russian Whales y de Dolphin Project. La muerte de Keto «es la prueba de que los responsables de la toma de decisiones en España están fallando completamente a las orcas cautivas del país. Hay algo intrínsecamente erróneo en una sociedad en la que la única salida para una orca de estos lóbregos estadios de hormigón es la muerte».

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