Operarios golpean a los animales contra la pared como método de sacrificio | La ONG ARDE ya ha denunciado a la explotación
Operarios que propinan patadas a los patos y los lanzan por los aires. Aves golpeadas de forma constante contra las paredes como método de sacrificio. Otras agonizan, enfermas, heridas o inmóviles sin atención veterinaria. Es el día a día de una granja de patos, la mayor de Europa, ubicada en la región portuguesa de Benavente, que ya ha sido denunciada por presuntos delitos de maltrato animal por parte de la asociación española ARDE.
La carne de pato procedente de esta explotación se vende en supermercados asiáticos en España, como Wenzhou Supermarkets, Ichigo Markety y Mercaoriental; y a distribuidores para su posterior uso en restaurantes. Estas empresas venden cabezas, patas y patos enteros para consumo, pero la granja también comercializa plumas de estas aves para su uso en la industria textil, como en la fabricación de chaquetas o colchas. La explotación también exporta productos a casi una veintena de países, entre ellos Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Países Bajos e Italia, así como otros países de América, Oriente Medio y Asia.
La organización ARDE ha publicado este martes las imágenes, que corresponden a una investigación que tuvo lugar en julio de 2025 en la explotación Quinta da Marinha de Benavente, formada por 38 naves con 270000 patos. La granja se encuentra a tan solo 40 kilómetros de Lisboa y pertenece a la empresa Marinhave Sociedade Agro-Avícola S.A.
Una cámara oculta documentó cómo los operarios pateaban a las aves, las agarraban del cuello o las lanzaban al aire. Un trabajador las arrojó a un camión donde otro las cogía para introducirlas bruscamente en cajas, aplastando sus alas. Varios patos quedaron en el suelo, un operario atrapó uno por uno y los golpeó repetidamente contra la pared hasta que quedaron inconscientes. Varios quedaron en el suelo, algunos convulsionando.
Además, cientos de patos de escasas horas de vida fueron depositados unos sobre otros en bidones. Algunos piaban sin cesar al verse atrapados entre cáscaras de huevos y cadáveres de otros patos.
Las imágenes obtenidas responden a «prácticas de maltrato intencionado por parte del personal y métodos de sacrificio ilegales e inhumanos«, de acuerdo con la veterinaria colegiada Silvia Gimeno.
«La violencia hacia los animales es brutal. Hemos documentado cómo tratan a los animales como basura, incluso se han encontrado patos con traumatismos aún vivos en los contenedores de la granja, junto a cadáveres en avanzado estado de descomposición, moscas y larvas», indica Julia Elizalde, portavoz de ARDE.
La granja, además, presenta un ambiente insalubre, con gran acumulación de excrementos en el suelo. La mayoría de los patos tienen el plumaje sucio por el barro y conviven con cadáveres.
También se observan animales con problemas locomotores como «splay leg» o síndrome de las patas abiertas, así como otras lesiones y síntomas de haberse picoteado.
«Los hechos observados en esta granja no son un caso aislado. La violencia en la industria ganadera es sistemática, porque se trata a los animales como máquinas en una fábrica, no como los seres sintientes que son. Demandamos al Gobierno y los supermercados acciones urgentes para poner fin a las granjas de los horrores»
Julia Elizalde (ARDE)
ARDE ha denunciado los hechos ante la policía portuguesa, por presuntos delitos de maltrato y abandono animal, tipificados en los artículos 387 y 388 del Código Penal de Portugal, así como presuntas infracciones administrativas a la Directiva 98/58/CE, el Reglamento 1099/2009 de manejo y sacrificio de animales, el Reglamento 1/2005 sobre transporte de animales vivos y el Reglamento 1069/2009 sobre la gestión de cadáveres y bioseguridad.
La ONG pide el cierre inmediato de la explotación y su exclusión para optar a ayudas de fondos europeos, de los que ya recibió 1’8 millones de euros entre 2016 y 2022 del presupuesto de la Política Agraria Común (PAC).










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