Una de cada tres familias considera que criar a un cachorro es más difícil de lo que esperaba

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Un estudio recopila las percepciones de personas que trajeron un animal a su hogar durante la pandemia

Una de cada tres familias considera que criar a un cachorro es más difícil de lo que esperaba. Así lo apunta un estudio del Royal Veterinary College (RVC), que se ha centrado en las experiencias de adultos y niños en el cuidado de un perro. Para los adultos, ciertos comportamientos, expectativas no cumplidas y la carga mental materna pueden generar conflictos, lo que demuestra la importancia de asesorarse bien antes de dar el paso de incorporar un nuevo miembro no humano a la familia. Los investigadores esperan que el estudio sirva para ello.

Entre los desafíos más comunes que mencionaron las familias se encuentran la gestión del comportamiento del cachorro y una distribución desigual de responsabilidades entre los miembros del hogar. Algunas incluso confiesan que se plantean la posibilidad de abandonar al animal en otro alojamiento, casi siempre debido a comportamientos que suponen una forma de juego para el cachorro, lo que denota una falta de comprensión importante.

Los autores mencionan el aumento de la tenencia de cachorros durante la pandemia de la COVID-19, como una vía de escape de las personas para mejorar su salud mental y su bienestar, pero no siempre teniendo en cuenta las necesidades de los animales. Algunas personas han acabado definiendo la experiencia como estresante o con expectativas incumplidas.

Los autores también insisten en la importancia de que todos los miembros del hogar se informen previamente a la adopción de un animal sobre sus necesidades y las responsabilidades que adquirirán. Los hallazgos enfatizan una frecuente desconexión entre las motivaciones para traer a un animal al hogar y la realidad de la tenencia.

El estudio recabó información de 382 cuidadores adultos y 216 menores de entre ocho y 17 años que convivían en el mismo hogar, a través de una encuesta en línea. Las opiniones recabadas incluyen a familias que optaron por la compra y no la adopción.

Los más pequeños a menudo describieron a los perros como sus «mejores amigos», y valoraban las interacciones físicas cercanas, como abrazos y caricias, si bien es importante educarlos sobre la necesidad de aportar espacio al animal para evitar comportamientos no deseados si este se siente estresado o abrumado por el contacto físico. Además, los adultos a menudo reportan dificultades para gestionar las interacciones entre el cachorro y el niño.

En particular, muchas madres informan de la carga mental que supone el cuidado de los niños y el perro, mayor de lo que preveían y en desigualdad con las responsabilidades que asumen otros miembros del hogar.

Uno de cada cinco adultos, además, afirma que su hijo asume menos responsabilidad de la esperada, lo que le causa frustración o estrés.

Fuente: Animal’s Health.

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