Las primeras sociedades protectoras de animales en España

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El siglo XIX vio nacer a las primeras sociedades protectoras de animales en todo el mundo. En España, la de Cádiz fue pionera. Casi siempre fueron promovidas por hombres burgueses, a veces con mujeres ocultas tras estos, y de ellas formaron parte médicos, veterinarios, juristas, religiosos y personajes ilustres, incluso nobles.

Estas asociaciones se denominaron «protectoras de animales y plantas». No encontramos en ellas un enfoque antiespecista y todavía no hay una visión clara de los animales como seres sintientes. En muchos casos, su labor fue más ecologista que animalista, aunque ambos movimientos siempre se han interconectado. Algunas de ellas permanecen en nuestros días, ya sin el apellido de «y plantas». Otras todavía conservan este aspecto, si bien solemos hablar de ellas como «protectoras de animales» a secas.

Las sociedades españolas trataron temas comunes a las de sus homónimas europeas y americanas, siempre centradas en los animales domésticos que sufrían maltrato. Dos de los asuntos recurrentes fueron la vivisección y el uso de caballos para tirar de carros. En España, destacó una fuerte preocupación por la tauromaquia y la protección de los equinos en espectáculos taurinos, pero también abordaron las peleas de gallos o la caza, en especial prácticas como el tiro al pichón. Además, dieron mucha importancia a la educación de la infancia en el respeto a los animales y desarrollaron una importante labor en prensa.

Antecedentes

Los pensadores ilustrados del siglo XVIII ya se habían preocupado por estos temas y habían hecho latente su oposición al maltrato animal. En España, ejemplo de ello fueron Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) y Pedro Rodríguez de Campomanes (1723-1802), quienes mostraron sus posiciones desde las Sociedades Económicas de Amigos del País.

En 1824, se creó en Londres la primera sociedad protectora de animales del mundo, la Royal Society for the Prevention of the Cruelty to Animals (RSPCA). En 1845, Francia vio nacer su primera asociación de este tipo, que se enfocó en el maltrato a los caballos usados para tiro en París.

Cádiz, la pionera

La primera sociedad protectora de animales y plantas de España se fundó en Cádiz, en 1872, de la mano del pintor y periodista Ambrosio Grimaldi Guitard (1798-1873). Esta fue también la primera asociación con una clara intención ecologista.

La entidad tuvo una buena acogida por parte de la sociedad gaditana, la más liberal del momento, y contó con la participación de autoridades civiles y religiosas. Durante unos años, editó un boletín en el que trataba los temas que más preocupaban entre sus miembros. También organizó concursos literarios, entre ellos algunos con vocación antitaurina, y otras actividades culturales, premios y exposiciones.

Además de la posición antitaurina, se manifestaron en contra de las peleas de gallos, del abandono animal, del corte de orejas y colas a perros y gatos y otras prácticas crueles como quemar los ojos de los pájaros en cautividad para que cantaran más. Asimismo, incidieron en la educación a los niños y niñas para evitar prácticas como el uso de pequeñas aves o murciélagos como juguetes. También pidieron que no se sobreexplotara a los animales utilizados para carga.

La asociación gaditana estrechó lazos de colaboración con sus homónimas en otros lugares del mundo, como Roma, Londres, Lisboa, Viena, Lyon, Bruselas, Hamburgo, Copenhague, Cracovia o Nueva York.

En 1876, la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Cádiz logró que el Ayuntamiento de la ciudad andaluza introdujera 13 puntos contra el maltrato animal, en los que se abordaban las lesiones o golpes a animales, su uso para carga; las privaciones de aire, luz o movimiento y las peleas de gallos o la caza dentro de su término municipal.

En 1877, la entidad ya contaba con 286 socios, 44 socias y varios colegios asociados.

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Helena Lopes | Pexels

Expansión de las sociedades protectoras

Cádiz sirvió de inspiración a otras ciudades de Andalucía para la creación de sus sociedades protectoras de animales y plantas. La segunda de España se fundó en Sevilla en 1874, y la tercera fue la Liga Protectora de Animales y Plantas de Málaga, constituida en 1876.

En la capital del Estado, el primer intento de constitución de una Sociedad Madrileña Protectora de los Animales y de las Plantas se dio en 1874, aunque no se organizó oficialmente hasta 1878, mismo año en que se constituyó la de Barcelona. Ya en el siglo XX, renació como la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid.

Algunas fuentes mencionan a una mujer de origen alemán llamada Emma Ptaft, quien en 1911 habría reconstituido la entidad madrileña, pero existen pocas referencias históricas sobre ella. En 1913, esta sociedad colaboró con los veterinarios para tratar de forma gratuita a los animales enfermos o que se encontraran accidentados en la vía pública. También instaló un abrevadero para caballos usados para tiro.

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En 1879, también la ciudad de Soria vio nacer su primera Sociedad Protectora de Animales y Plantas.

Hacia 1880, ya había varias de estas sociedades en todo el país, con sus respectivas publicaciones, actos y apariciones en prensa.

Siglo XX

En 1901, la Sociedad barcelonesa convocó un premio a posibles proyectos de ley sobre la vivisección, con el fin de armonizar el respeto a los animales y el progreso científico. Pero no todos los actos organizados por estas sociedades serían entendidos en nuestros días como respetuosos con los animales. Por ejemplo, la asociación madrileña organizaba exposiciones de aves en el Parque del Retiro, junto con muestras de plantas; y la de Barcelona llegó a organizar premios para los mejores pájaros cantores. En sus concursos literarios, había temas recurrentes como el papel de las aves en la agricultura, todavía lejos de una visión de los animales como seres con valor por sí mismos y no por los servicios que consideramos que nos prestan.

Revista de España. 5/1880, n.º 74

En el siglo XX continuaron expandiéndose las sociedades protectoras de animales. En 1918, nació la de Aragón, entre cuyos objetivos figuraba «laborar contra las corridas de toros». En 1926, esta asociación desarrolló una campaña de construcción de nidos para palomas en Zaragoza.

Una real orden del 26 de diciembre de 1925 declaró estas sociedades protectoras de animales como entes de utilidad pública. Algunas de ellas se mantienen hasta nuestros días, aunque con el paso del tiempo han evolucionado hasta convertirse en protectoras de animales que casi siempre atienden a perros y gatos en situación de maltrato o abandono, a pesar de que algunas todavía siguen denominándose también «protectoras de plantas». Su actividad hoy se centra, principalmente, en la búsqueda de adopciones para animales que mantienen en sus refugios.

Con el desarrollo del movimiento vegano, surgieron nuevas visiones en las que la atención no se centra solo en los animales con los que convivimos, sino también en aquellos a los que explotamos, como los considerados de granja, y en los salvajes, incluidos los que son víctimas de la caza, de los zoos o de los circos. Desde hace décadas, ya no solo contamos con protectoras de animales con refugios para perros y gatos, sino también con santuarios especializados en distintos tipos de animales.

FUENTES CONSULTADAS Y ARTÍCULOS RELACIONADOS

Biblioteca Nacional de España. Breve historia de la Sociedad Madrileña Protectora de los Animales y de las Plantas.

Codina, J. I. (2024). La protección animal en España: historia, pensamiento y cultura. Bajo Palabra37, 175-194.

Dehesa, F. J. y Etxanix, J. M. (2023). El nacimiento de las sociedades protectoras de animales en España. Su relación con la veterinaria en el periodo 1873-1923. XXVIII Congreso Nacional y XIX Congreso Iberoamericano de Historia Veterinaria.

Fernández-Reyes, R. (2005). Aproximación al movimiento ecologista andaluz : hacia la reconciliación con la naturaleza en Andalucía. Consejería de Medio Ambiente (Junta de Andalucía).

Marchena, J. (2025). Cultura animal en la historia de España. Propuestas y debates. Ayer, 138 (2), 259-272.

Morgado, A. y Rodríguez, J. J. (2011). Los animales en la historia y en la cultura. Universidad de Cádiz.

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