Se plantean talleres, charlas, actividades extraescolares e incluso cacerías subvencionadas con la participación de menores
La Comunidad Valenciana ha aprobado la promoción de la caza en los centros educativos, gracias a los votos a favor del Partido Popular (PP) y Vox, promotor de la iniciativa. La medida busca atraer a la juventud a la actividad cinegética, dada la preocupación del sector por la falta de relevo generacional. Para ello, plantea charlas, talleres, actividades extraescolares, convivencias, campamentos escolares, e incluso cacerías con precios especiales para jóvenes y bonos subvencionados.
Los dos partidos defensores de la iniciativa argumentan la «relevancia cultural y económica» de la actividad cinegética, su supuesto papel en el control de especies y el mantenimiento de los ecosistemas y la difusión de los «valores naturales». Pero no han aportado ningún documento científico que ampare la introducción de la caza en los centros educativos ni la relación entre esta y la conservación. Para AnimaNaturalis, la verdadera intención de la medida es «normalizar la violencia hacia los animales y educar a niños y niñas en prácticas que implican matar».
El sector cinegético ya presionó en 2021 para que Andalucía introdujera una medida similar, dado el descenso en el número de licencias de caza en los últimos años y la falta de interés de los jóvenes en acercarse a esta actividad. Este se une a otros intentos de fomentar el maltrato animal vinculado a la tauromaquia en varias comunidades autónomas gobernadas por el PP, un freno a los avances de una sociedad cada vez más sensible al sufrimiento animal.
Para Compromís y el PSPV, la propuesta es «descabellada» porque implica «meter armas en las aulas«.
Educar en la empatía
La propia UNESCO, la Organización Mundial de la Salud y el Comité de los Derechos del Niño de la ONU respaldan la educación en la empatía y la comprensión del sufrimiento de otros seres, así como el fomento de la compasión, la resolución pacífica de conflictos y el respeto a la vida en los colegios. «Frente a ello, la introducción de actividades cinegéticas en centros educativos supone un enfoque opuesto: legitima el uso de armas como herramienta de aprendizaje y sitúa la muerte de animales como parte de la experiencia formativa», lamentan desde AnimaNaturalis.
La directora de esta organización, Aïda Gascón, declara que «pretender enseñar a niñas y niños que matar animales es una actividad recreativa es inaceptable. Hablar de ‘valores culturales‘ mientras se normaliza el uso de armas contradice los principios básicos de la educación en empatía, respeto y convivencia. No podemos convertir la violencia contra otros seres vivos en una actividad de ocio escolar». La caza «es infligir miedo, persecución y muerte. Que un gobierno quiera introducir esto en colegios dice mucho sobre sus prioridades éticas«, añade.
La organización concluye que «la pregunta no es si la caza tiene o no una historia en la Comunidad Valenciana. La cuestión es qué valores queremos que aprendan los menores en los espacios donde se construyen sus principios éticos. La escuela puede ser un espacio para aprender a proteger la vida, a entender la complejidad de los ecosistemas y a construir relaciones respetuosas con todas las formas de existencia. O puede convertirse en un lugar donde se enseña que matar puede ser un juego».


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