La COP30 de Brasil, a celebrarse del 10 al 21 de noviembre en Belem, Brasil, tendría el potencial de giros prometedores dada la presencia de los movimientos indígenas, pero se augura como un nuevo fiasco en gran medida por la fatídica influencia del lobby de la todopoderosa industria agroganadera de Brasil, principal fuente de destrucción de la Amazonía debido a la creación y mantenimiento de pastos destinados a la ganadería extensiva (80% de la deforestación), seguido de cultivos para piensos de ganadería (76% de la soja cultivada), sin mencionar el lobby ganadero que coopta no solo a las instituciones sino al propio ecologismo, y el de industrias fósiles.
Desde Rebeldes Indignadas, y al hilo de la Carta Abierta promovida por nosotres y firmada por una treintena de organizaciones, hacemos un llamamiento y una exigencia al ecologismo global a abandonar el negacionismo y silenciamiento de las principales medidas ante la crisis climática, que son, en este orden de prioridad:
- Transición a dietas vegetales como principal medida ante la crisis ecológico-climática, pues como afirman centenares de informes institucionales, la industria alimentaria de explotación animal emite más gases de efecto invernadero que el transporte mundial, es la principal causa de destrucción de bosques y océanos y por tanto de sumideros de carbono, principal solución al colapso climático, además de ser un holocausto planetario en el que mueren cada día miles de millones de seres sintientes tras una vida infernal, y de ser la principal fuente de problemas de salud, desigualdad e inseguridad alimentaria humana. Dicha transición debe exigirse con máxima urgencia a los gobiernos, a la par que activarse sin demora desde la acción individual y colectiva, para todo lo cual es imperativo que desde el propio activismo -y los medios de comunicación- se deje de silenciar su relevancia, y de desinformar sobre ello.
- Decrecimiento profundo, hacia vidas mejores con menos dependencia de sistemas tecnológicos tóxicos de alienación, explotación y acumulación, y de una economía de crecimiento infinito totalmente insostenible y reconocida como tal desde 1972, aprendiendo de modos de vida indígenas y exigiendo no solo el máximo respeto a dichas comunidades sino su puesta en valor como ejemplo a seguir.
- Abordar el tabú de una superpoblación y un crecimiento demográficos que solo está al servicio de la economía del crecimiento y que es radicalmente insostenible, activando un debate democrático basado en el desmontaje del opresivo heteropatriarcado reproductivista.
El ecologismo global debe abandonar su silenciamiento de estos temas clave y su perpetuación criminal de un falso posibilisimo que se centra en parches y pantallas de greenwashing, limitándose a hablar genéricamente de combustibles fósiles y medidas reformistas de carácter cosmético.
El ecologismo debe exigir, entre otras cosas, la eliminación de toda subvención a la ganadería, avicultura, pesca y acuicultura y la subvención en su lugar a una transición masiva a dietas vegetales y agroecológicas, igual que se exige la eliminación de subvenciones a las industrias de combustibles fósiles.
Exigimos al ecologismo global un cambio de postura, y el abandono de un negacionismo de los problemas clave que convierte al ecologismo en cómplice de una debacle planetaria sin precedentes en la historia terrestre.
Desde Rebeldes Indignadas haremos un seguimiento de las posturas de las grandes ONGs ecologistas en la cumbre climática y denunciaremos y señalaremos a las entidades que perpetúen este silencio sobre los problemas clave, así como a los medios de comunicación que ayuden a perpetrar esta desinformación y silenciamiento de los temas clave.
El indigenismo ha de ser la clave de esta COP30, pero liberado de las falacias de unos movimientos globales que silencian las principales amenazas que se ciernen sobre la Amazonia y sobre el mundo por el afán de preservar falsos privilegios elitistas y por el supremacismo humano recalcitrante en el activismo del norte global.
Desde Rebeldes Indignadas hacemos un llamamiento al cambio y que más y más entidades del ecologismo se sumen a la Carta Abierta a las grandes ONGs Ecologistas, exigiendo este cambio; y a sumarse a la campaña No Escojáis la Extinción, pero no solo añadiendo su nombre a una lista sino poniendo estas reivindicaciones en el centro de sus actividades y campañas.


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