Los criadores de perros logran flexibilizar el borrador del reglamento de la Ley de Bienestar Animal

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Aumenta el número de cesáreas permitidas para las hembras y se dificulta la prohibición de la cría de razas con problemas de salud

Los criadores de perros han logrado que el Gobierno acepte algunas de sus alegaciones al borrador del reglamento de la Ley de Bienestar Animal, en concreto en su artículo 43, relativo a la cría de perros, gatos y hurones. Durante el proceso de alegaciones, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) presentó varias propuestas que el Ministerio de Derechos Sociales ha aceptado total o parcialmente.

En primer lugar, el Gobierno ha acordado con los criadores flexibilizar la prohibición de las cría de perros de razas con problemas de salud.

El artículo 43.4 del borrador del reglamento facultaba al Ministerio para «prohibir la cría de determinadas razas o cruces con genotipos o fenotipos que conlleven un detrimento para su salud, o que presenten características que puedan suponer un riesgo significativo para las personas o los animales». Con las alegaciones de los criadores, el texto ha agregado la palabra «limitar» y ha eliminado la última parte de la frase. Finalmente, la redacción ha quedado así:

«El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, previo informe del Comité Científico y Técnico para la Protección y Derechos de los Animales, podrá establecer, mediante orden ministerial, las condiciones específicas sobre la cría de perros, gatos y hurones según su raza, así como limitar o prohibir la cría de determinadas razas o cruces con genotipos o fenotipos que conlleven un detrimento para su salud».

Parentesco y cesáreas

Asimismo, se han modificado otros apartados del artículo 43, como el relativo a la cría de animales con parentesco cercano, que establece excepciones en función de las comunidades autónomas, mientras que antes la única excepción contemplada era «que lo apruebe la autoridad competente basándose en una necesidad específica de preservar razas con un acervo genético limitado».

En este sentido ahora «se prohíbe la cría entre padres e hijos, entre hermanos o entre abuelos y nietos», pero los gobiernos autonómicos «podrán establecer excepciones a propuesta de las asociaciones oficialmente reconocidas».

El borrador inicial también establecía un máximo de dos cesáreas permitidas por hembra. Ahora se permitirán las cesáreas repetidas en hembras si «un informe veterinario garantiza su buen estado de salud, no tiene más de seis años cumplidos y no ha tenido en total más de cuatro camadas».

Las cesáreas son un procedimiento habitual en la cría de razas braquicéfalas, como los bulldogs, dado que el tamaño de la cabeza de los cachorros impide el parto natural. Con esta medida, los criadores podrán explotar a las hembras de estas razas hasta en cuatro partos antes de los seis años, edad a la que ya pueden agravarse los problemas de salud asociados a estas razas y dejan de resultar rentables para los criadores.

Además, se fija un límite de edad y frecuencia para la reproducción. Las perras podrán utilizarse para la cría a partir del segundo celo, siempre y cuando superen los 18 meses de vida. No podrán tener más de tres camadas en dos años ni ser utilizadas como reproductoras después de los 10 años.

Núcleos zoológicos

Los criadores también han lanzado sus peticiones sobre el Real Decreto de Núcleos Zoológicos de Animales de Compañía. En este sentido, ha pedido que se establezca una distinción entre criadores profesionales y familiares. Estos últimos son aquellos que no tienen la cría como actividad económica principal y que la realizan en su entorno familiar, aunque igualmente con ánimo de lucro. Las propuestas facilitarían este tipo de cría.

En este sentido, piden que no sea obligatoria la obtención del número de núcleo zoológico para criadores familiares con un máximo de ocho hembras reproductoras o 15 cachorros al año y cuando la cría no sea su actividad económica principal.

Para el establecimiento del núcleo zoológico familiar o selectivo, se tendría en cuenta un máximo de 15 hembras reproductoras y hasta cuatro camadas anuales, contar con la certificación de entidades de cría y no ser esta la actividad económica principal.

Campaña europea

Mientras tanto, varias organizaciones europeas se han unido en una campaña impulsada por entidades holandesas para concienciar sobre los problemas de salud de los perros miniatura. Participan en la iniciativa Dier&Recht y Caring Vets, Dierenbescherming, junto con Federación Europea de Veterinarios de Animales de Compañía (Fecava), Royal Dog Protection (KHB), Sophia-Vereeniging (SV) y DierenLot.

Los perros miniatura, como los maltipoos, teckel miniatura, caniches toy, Shih Tzus, pomeranias o Chihuahuas sufren durante toda su vida por sus problemas de salud. «Nunca viven vidas verdaderamente felices y sin dolor», apuntan desde Dier&Recht.

Estos animales no suelen superar los tres kilos, y algunas razas incluso pesan menos de un kilo. La hidrocefalia, la malformación de Chiari o la siringomielia son algunos de los problemas que presentan frecuentemente. Estas afecciones les causan dolores de cabeza, trastornos oculares, problemas en las articulaciones, colapso traqueal y embarazos peligrosos a pesar de los cuales las hembras siguen siendo explotadas en los criadores.

Los perros miniatura se enfrentan a restricciones físicas y emocionales durante toda su vida. La sobreestimulación y la frustración que experimentan a menudo los lleva a estrés crónico, mordeduras y ladridos excesivos que a veces se interpretan como normales por los tutores. «Los veterinarios solo ven a los perros cuando están realmente enfermos; para entonces, ya es demasiado tarde para evitar su sufrimiento», apunta la veterinaria Joyce Hofman.

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