Existen diez delfinarios en todo el país, dos de ellos en parques acuáticos
La cautividad de cetáceos para su uso en espectáculos se está reduciendo a nivel europeo, pero España es la excepción. Una investigación de la organización FAADA ha recorrido los delfinarios de nuestro país entre 2023 y 2023 para revelar la situación que sufren los delfines y otros mamíferos marinos día tras día.
España es el país con más delfinarios de Europa, con una decena de estas instalaciones, de las cuales ocho están activos en la actualidad. Estos centros se basan en el uso de cetáceos en espectáculos en los que los animales se ven obligados a llevar a cabo acciones antinaturales. Los delfinarios, además, incumplen los objetivos de educación, conservación e investigación establecidos en la Ley 31/2003.
FAADA enumera algunos ejemplos:
- En Aqualand Costa Adeje (Tenerife), los entrenadores «surfean» sobre delfines.
- En Marineland Mallorca, los visitantes pueden acariciar, abrazar, e incluso besar a los delfines, lo que implica serios riesgos sanitarios y de seguridad.
- En Palmitos Park (Gran Canaria), estos animales son obligados a bailar «románticamente» con sus cuidadores.
- Por su parte, el Oceanogràfic de Valencia es el único centro de toda Europa que todavía mantiene belugas en cautividad. Esta especie en ningún caso puede ver satisfechas sus necesidades en un tanque, lo que repercute en una alta mortalidad en cautividad.
- Loro Parque (Tenerife) es el único zoo de Europa que sigue realizando espectáculos con orcas.
- Dos delfinarios españoles se encuentran dentro de parques acuáticos con toboganes que ni siquiera pertenecen a una asociación oficial de zoológicos.
- Seis delfinarios de nuestro país ofrecen interacciones directas con animales, por un precio de hasta 490 euros por persona.
El informe de FAADA también revela que el tiempo dedicado a contenido educativo durante los espectáculos no supera el 16’5%, y la música alcanza niveles de hasta 84 decibelios, muy por encima de lo que soportan los cetáceos.
Algunas piscinas apenas alcanzan los cinco metros de profundidad y los 364 metros cuadrados de superficie, unas dimensiones totalmente inadecuadas para mamíferos marinos. En muchos casos, además, carecen de zonas de sombra.
«Mientras otros países europeos cierran estas instalaciones y prohíben sus prácticas, España se aferra a un sistema cruel y obsoleto«, apuntan desde FAADA.
En colaboración con la activista Olivia Mandle, la organización reclama la prohibición de la apertura de nuevos delfinarios y el cierre progresivo de los existentes, empezando por los que se encuentran en parques acuáticos; y el fin de los espectáculos con cetáceos y de las actividades que implican contacto directo.
Turismo responsable
Cada vez más empresas turísticas optan por dejar de promocionar espectáculos con cetáceos. La última en sumarse a la lista ha sido Dertour, una de las mayores agencias de viajes de Europa. La compañía dejará de vender entradas a centros donde se explota a delfines en cautividad.
Organizaciones en defensa de los animales de todo el mundo instan a otras grandes empresas a seguir este camino. Es el caso de TUI Group o GetYourGuide, que siguen promoviendo el cautiverio de mamíferos marinos.


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