El 18 de noviembre de 1808 murió un animal muy especial para el poeta británico Lord Byron (1788-1824). Era su perro, Boatswain,que contrajo la rabia a los cinco años y no sobrevivió a la enfermedad. Lejos de abandonar al can a su suerte, el escritor romántico no se separó de él hasta el último día, sin temor a ser mordido. Y no solo eso, sino que también le dedicó un epitafio, uno de los más famosos dirigidos a animales no humanos.
Estos versos, además de conocerse como el Epitafio a un perro de Lord Byron, también se han denominado Inscripción en el monumento a un perro de Terranova, en referencia al monolito donde se encuentran grabados en el lugar donde descansan los restos del animal, en la Abadía de Newstead (Inglaterra).
La tumba es, curiosamente, más grande que la del propio Lord Byron, quien en un principio iba a ser enterrado junto al animal. Finalmente, el poeta vendió la Abadía para el pago de sus deudas en 1818, y murió en Grecia en 1824. Después, fue enterrado en la cripta familiar de la Iglesia de Santa María Magdalena (Hucknall, Inglaterra).
El epitafio
El poema destaca las virtudes de Boatswain, en contraposición con los defectos humanos. Byron entremezcla el dolor del momento con su admiración por el animal.
Se cree que las primeras líneas no son de Lord Byron, sino de su amigo John Cam Hobhouse (1786-1869).
Puedes leer el epitafio completo a continuación.
Cerca de este lugar
están depositados los restos de alguien
que poseía Belleza sin Vanidad,
Fuerza sin Insolencia,
valor sin ferocidad,
y todas las virtudes del hombre sin sus vicios.
Este elogio, que sería un halago sin sentido…
si se inscribiera sobre cenizas humanas,
no es más que un justo tributo a la memoria de
BOATSWAIN, un PERRO
que nació en Terranova en mayo de 1803
y murió en Newstead el 18 de Noviembre de 1808.
Cuando cualquier orgulloso Hijo del Hombre regresa a la Tierra,
Desconocido para la Gloria, pero ayudado por su Nacimiento,
El arte del escultor agota la pompa del dolor,
Y urnas llenas de historia registran quién descansa abajo.
Cuando todo está hecho, sobre la Tumba se ve
No lo que fue, sino lo que debería haber sido.
Pero el pobre Perro, en vida el más firme amigo,
El primero en dar la bienvenida, el primero en defender,
Cuyo corazón honesto sigue siendo el de su amo,
Que trabaja, lucha, vive, respira sólo para él,
Cae sin honor, sin que se note todo su valor,
negada en el cielo el alma que tuvo en la tierra.
Mientras el hombre, ¡vano insecto! espera ser perdonado,
y reclama para sí un cielo exclusivo.
¡Oh hombre! débil inquilino de una hora,
degradado por la esclavitud, o corrompido por el poder,
Quien te conoce bien, debe abandonarte con disgusto,
¡Masa degradada de polvo animado!
Tu amor es lujuria, tu amistad, toda una mentira,
tu lengua hipocresía, tu corazón engaño,
Por naturaleza vil, ennoblecido sólo por el nombre,
Todos los brutos de tu especie te sonrojarían de vergüenza.
Vosotros, que contempláis esta simple urna,
pasad, no honra a nadie que queráis llorar.
Para marcar los restos de un amigo surgen estas piedras;
Sólo conocí a uno… y aquí yace.
Lord Byron
Lord Byron fue uno de los personajes más destacados del Romanticismo británico. Además de protagonizar diversos escándalos propios de un poeta romántico, Byron también mostró una gran pasión por los animales, a veces con tintes especistas. En concreto, Boatswain llegó a su vida cuando el autor tan solo tenía 15 años.
Byron fue uno de los varios literatos y otras figuras del Romanticismo que abrazaron el vegetarianismo como estilo de vida, aunque sus biógrafos coinciden en que no lo hizo de forma continuada. Se ha especulado sobre si sus razones obedecían al cuidado de la salud, a la compasión por los animales o a una mezcla de ambas razones. Byron fue amigo personal del matrimonio conformado por Mary Wollstonecraft (1797-1851) y Shelley (1792-1822), también vegetarianos.


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