Activistas vierten agua contaminada ante el Ministerio de Agricultura, al que acusan de actuar al servicio del lobby ganadero

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La organización Rebeldes Indignadas llevó a cabo una acción de protesta el viernes, 17 de enero

Miembros del colectivo Rebeldes Indignadas, escisión de Rebelión Científica, han vertido agua contaminada por las granjas, procedente de uno de los cientos de pueblos donde no es potable a causa de la actividad ganadera, a las puertas del Ministerio de Agricultura. Lo han hecho durante una acción de protesta el pasado viernes, 17 de enero.

Las activistas desplegaron su campaña «No escojáis la extinción«, con el lema «La carne mata, y dieta vegetal ya«, a la entrada de los ministerio de Agricultura, Consumo y Sanidad. Denuncian que el Gobierno silencia la evidencia científica que alude a la transición a dietas vegetales como la principal respuesta a la crisis climática y biodiversidad, de salud y desigualdad humana, «y por supuesto de holocausto animal», señalan.

Vestidas con monos cubiertos de billetes de 500 euros y caretas de animales explotados, denuncian también el negocio de la ganadería, «en el que se gana, precisamente, 500 euros por cadáver de cerdo«, explican. La industria porcina es la principal fuente de contaminación de las aguas en el Estado español. Antibióticos y purines utilizados en granjas acaban en acuíferos y ecosistemas.

Rebeldes Indignadas acusa al Ministerio de Agricultura de dinamitar el futuro al servicio del lobby ganadero al respaldar «a esta industria, la más destructiva, y ocultar sus devastadores efectos a la población». En una carta abierta, acusan al ministro Luis Planas de «promover el ecocidio y exterminio de fauna salvaje en respuesta a la peste porcina». También señalan al conjunto del Gobierno por subvencionar la ganadería y pagar «campañas de desinformación y publicidad engañosa«.

Activistas de Rebeldes Indignadas vierten agua contaminada ante el Ministerio de Agricultura
Rebeldes Indignadas

Peste porcina y desinformación

El colectivo denuncia cómo se ha utilizado la peste porcina «para alentar y envalentonar aún más a la industria más devastadora que existe, la ganadera, que, no contenta con ser ya la actividad humana que más gases de efecto invernadero causa y que más deforestación y extinciones genera, está decidida a acabar con la fauna salvaje, y ha convertido al jabalí en chivo expiatorio de una peste porcina que está generada en realidad por la propia industria ganadera», apuntan.

Para Rebeldes Indignadas, esto es «solo la punta del iceberg de un sistema de desinformación masiva global promovida desde el lobby ganadero con la connivencia de los estados, la Unión Europea, los medios de comunicación e incluso organizaciones ecologistas, por las que se maquilla la imagen de la industria más destructiva que existe con publicidad engañosa y falsa que defiende supuestas bondades ambientales, para la salud humana o para el bienestar animal».

En este sentido, el colectivo exige la prohibición de este tipo de publicidad y anuncia medidas legales y de otra índole contra la Unión Europea y el Gobierno, los sectores empresariales que la promueven y los medios que la difunden. Rebeldes Indignadas ya tiene en marcha una campaña a largo plazo contra la desinformación en cuatro frentes: gobiernos, empresas, medios de comunicación y organizaciones no gubernamentales. Como parte de esta, se están publicando informes sobre las estrategias del lobby ganadero, la realidad de esta industria y las respuestas que requiere.

Activistas de Rebeldes Indignadas protestan contra la ganadería frente al Ministerio de Agricultura
Rebeldes Indignadas

Acción en Navidad

En Navidad, activistas de la organización pasearon por el centro de Madrid con su mascota, «Cerbelión/Piggy Riots». En esta acción, activistas con escalofriantes máscaras de cerdos y otros animales explotados llevaron sobre su cuerpo carteles con el lema «La carne mata» y repartieron folletos con información y enlaces a los informes.

Uno de ellos, realizado en 2022, es un estudio del propio Ministerio de Consumo. En él se manifiesta que el consumo de productos de origen animal es la principal causa de la crisis ecosocial y que la transición a dietas vegetales es la medida de respuesta más urgente.

Rebeldes Indignadas también estudia emprender acciones legales contra el presidente del sindicato agrario Asaja, Pere Roqué, por sus declaraciones: «Hay que exterminar a toda la fauna salvaje cinegética sí o sí». También estudia posibles acciones legales contra más de una decena de campañas de publicidad de sectores de la ganadería, la avicultura, la pesca y la acuicultura, financiadas por la Unión Europea o el Gobierno español.

La carta abierta al ministro Luis Planas se reproduce a continuación.

Disparos contra la Tierra: carta abierta al ministro Planas y las presidencias de las generalitats

Por Rebeldes Indignadas

Sr. Ministro Luis Planas, Sres. Presidentes de las generalitats de Catalunya y Valencia,

Les escribimos para manifestar nuestra indignación y grave consternación por el exterminio de jabalíes y la manera en la que silencian las verdaderas causas de la peste porcina africana, la propia industria de la explotación animal, usándose al jabalí de chivo expiatorio con medidas que, además de ser un genocidio/ zoocidio, son también destrucción para el ecosistema o ecocidio, y solo tienen como fin proteger a la más devastadora industria de la Tierra, la industria alimentaria de explotación animal.

40 euros por jabalí abatido a tiros. Así pretende combatir la Generalitat Valenciana el brote de peste porcina africana originado en Barcelona, siguiendo los pasos de Cataluña y Aragón, igualmente convencidas de que la mejor manera de afrontar un posible brote de peste porcina africana es soltar individuos armados por los espacios forestales para controlar una presunta superpoblación de jabalíes nunca demostrada.

La caza jamás ha servido para gestionar población alguna; por el contrario, solo responde a intereses espurios: se trata, básicamente, de eliminar a cualquier animal que pueda interferir en negocios como la ganadería, pues la explotación de los animales que acaban en los mataderos es incompatible con la presencia de animales como conejos o jabalíes y mucho más con lobos u osos. De hecho, son precisamente las ganaderas y los ganaderos propietarias/os de granjas extensivas, regenerativas o cualquier otro eufemismo dedicado a ocultar el siniestro proceso que transcurre entre las bucólicas imágenes de animales pastando mansamente en un verde prado y el bocadillo de jamón, quienes con mayor contundencia exigen a las administraciones públicas licencias para matar. En otros casos, la actividad cinegética responde únicamente al placer de disponer de la vida de otros animales en un ejercicio de delirante supremacismo humano.

El agente causal de la peste porcina africana es un virus que circula sin ocasionar problema alguno entre las poblaciones de facóqueros africanos; fue en una granja en Kenia, en 1921, donde apareció por primera vez la cepa letal, en unos cerdos llevados allí desde Europa. Por tanto, ha sido la actividad humana la responsable de la dispersión de esta enfermedad y no los animales silvestres.

Los jabalíes, al igual que el resto de los animales, son seres sintientes, es decir, poseen la capacidad de experimentar sensaciones, de tener experiencias subjetivas así como consciencia de sí mismos frente a lo que les rodea, lo que los hace ser alguien, no algo. Esto es lo destacable, no solo la capacidad de sentir placer y el dolor. En consecuencia, la sintiencia es una capacidad moralmente relevante que debe implicar respeto por los intereses de los individuos, cuyas vidas poseen un valor inherente; los animales tienen derecho, no solo a vivir, sino a disfrutar una vida plena y digna acorde a sus necesidades y anhelos. Por tanto, matar a los jabalíes en aras de una presunta prevención sanitaria es un hecho éticamente inaceptable.

La complejidad social de los jabalíes es conocida: se trata de animales gregarios cuya estructura básica está formada por varias hembras solas o acompañadas por juveniles de diferentes camadas, guiadas por una matriarca que se caracteriza por ser la mayor, la más experimentada o la más fuerte del grupo. Esta matriarca es la que controla y sincroniza la reproducción de todo el grupo inhibiendo a las más jóvenes; si desaparece, las demás hembras entran en celo a la vez, lo que puede provocar un aumento repentino de la población.

Los grupos familiares estables acostumbran a moverse por las mismas zonas (son animales de costumbres), y muestran un índice de reproducción bajo, impidiendo una sobrepoblación que los desequilibre. Por el contrario, el hecho de matar a un determinado número de individuos de un grupo causa un desequilibrio en la población, de modo que se ponen en marcha mecanismos de reproducción compensatorios para paliar el daño sufrido y garantizar, así, la pervivencia del clan.

En consecuencia, se amplían los períodos de reproducción, aumenta el número de crías en cada parto y las hembras son fértiles a edades más tempranas, incluso con tan solo uno o dos años de edad. La aparición de esta «maternidad inmadura» hace que las madres y sus crías tiendan al alimento fácil de las tierras de cultivo, haciéndose dependientes del ser humano para su supervivencia.

Por lo tanto, la caza, ajena y contraria al complejo funcionamiento social y ecosistémico de los jabalíes, y al servicio solo de espurios intereses humanos y del ominipresente lobby de la caza y sus derechos feudales, puede causar superpoblación y desestabilizar ecosistemas enteros.

A pesar de la criminalización de la que son objeto, lo cierto es que los jabalíes mantienen la buena salud de los espacios forestales:

  • Actúan como paisajistas del bosque, oxigenan, ventilan y esponjan el terreno, diseminando y sepultando las semillas de diferentes árboles y plantas, y favoreciendo su germinación y el desarrollo de los ecosistemas boscosos.
  • Ayudan a dispersar determinados hongos, en especial los hipogeos, que fructifican bajo tierra; entre ellas figuran especies tan valoradas como las trufas. Muchas esporas de estos hongos se encuentran envueltas dentro del fango de su pelaje.
  • Hurgando y rascando la tierra con sus patas y su morro, participan en la introducción del humus y en la revitalización de la estructura del suelo. Además, revolcándose en la tierra favorecen la formación de charcas en las que bañarse, proporcionando un hogar a los anfibios.
  • Por su dieta omnívora y oportunista, también participan en la regulación de las poblaciones de los pequeños roedores que encuentran mientras están hurgando la tierra.
  • Actúan como recicladores del medio natural comiendo los restos y despojos de otros animales.
  • Llevan a cabo un elevado consumo de orugas, gusanos, larvas e insectos favoreciendo el saneamiento de los árboles.

Todos los individuos que conforman el ecosistema participan en su desarrollo y cuidado, siendo la cooperación un factor clave en la estabilidad del medio natural. Aquellas actividades humanas que usan a los demás animales contribuyen a quebrantar ese delicado equilibrio, provocando la aparición de perturbaciones tan dispares como el acercamiento de los animales a los entornos urbanos o la dispersión de enfermedades infecciosas.

Desde Rebeldes Indignadas mostramos nuestra preocupación y repulsa ante cómo silencian, una vez más, las principales causas de la crisis ecosocial actual, la explotación de otros animales y de los ecosistemas, responsabilizando a esos otros animales de las consecuencias del supremacismo humano del mismo modo que se obvia la solución más urgente, eficaz, sencilla y evidente: transicionar a sistemas agroalimentarios libres de explotación animal, como propone abrumadoramente la ciencia internacional de consenso, y tal como proponen los informes del propio Ministerio de Consumo de España, de los que ustedes practican un silenciamiento y negacionismo criminal.

Dicha transición debe hacerse favoreciendo la reconversión de los sectores implicados a actividades económicas éticas y resilientes y promoviendo políticas de protección para los ecosistemas y todos y cada uno de sus habitantes, pues el buen vivir del animal libre es fundamental para mantener la vida. Decimos buen vivir y no bienestar porque este último término ha sido vaciado de significado al pretenderse que pueda haber bienestar animal en granjas, incluso industriales, y cooptado por falaces posturas bienestaristas de organizaciones falsamente animalistas. Buen vivir es un término acuñado por indígenas de Abya Yala que implica una vida digna y libre, la vida que merecemos todos los animales.

La solución a la peste porcina no es exterminar jabalíes y sus ecosistemas para defender a la industria más dañina que existe, sino acabar con dicha industria alimentaria de explotación animal, que es la fuente histórica y presente de todas las pandemias y panzootias y, además, la principal causa de colapso climático, extinciones masivas, contaminación global, cáncer, resistencia antimicrobiana, desigualdad humana, inseguridad alimentaria y holocausto animal: una industria de la muerte a 500 euros por cadáver de cerdo de granja que ustedes financian llevándonos a todes al abismo. Exigimos que abandonen este negacionismo criminal y dejen de apoyar a la industria más devastadora de la Tierra, y que promuevan en su lugar transicionar a dietas libres de productos de origen animal.

Exigimos también que dejen de financiar la publicidad engañosa de las industrias alimentarias de explotación animal.

Solicitamos una reunión y una respuesta. En caso de que persistan en su apoyo a estas industrias y en desinformación a la ciudadanía procederemos con protestas y denuncias en las instancias pertinentes.

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