La falta de mantenimiento y de rentabilidad propician el avance hacia pueblos libres de maltrato animal
Las plazas de toros ya no son un elemento distintivo de los municipios españoles. El número de localidades con plazas de tercera categoría descendió un 61% entre el año 2000 y el 2019. De las 845 instalaciones que se contabilizaban a principios de siglo, dos décadas después quedaban 328. Esto se traduce en más de medio millar de pueblos que eliminaron sus plazas de toros. Con ello, ya no pueden celebrar festejos taurinos de diversa índole, especialmente aquellos en los que se produce la muerte del toro en directo. Son datos del Ministerio de Cultura.
En muchos pueblos, la falta de mantenimiento ha sido la causa de la desaparición de las plazas de toros. Pero según el sector taurino, esta caída se debe a unos costes demasiado altos para los ayuntamientos y una normativa exigente. La organización de una corrida de toros en una plaza de tercera categoría puede superar los 70000 euros. Esta cantidad se reparte en honorarios, transporte y logística, seguros o servicios sanitarios y de seguridad, que financia la ciudadanía. Por contra, los ingresos generados en taquilla en raras ocasiones superan los 18000 euros.
Además, ningún municipio podrá volver a celebrar espectáculos cómico-taurinos, que se burlan de personas con discapacidad. La medida se ha aprobado recientemente en el Consejo de Ministros.
Adiós a la plaza de toros de Vitoria
En algunos municipios, las plazas de toros no han desaparecido, pero han quedado inutilizadas. Caso similar es el de Vitoria, que ya ha iniciado los trámites para transformar el Iradier Arena en un espacio cultural multiusos. La nueva infraestructura se desligará totalmente de la tauromaquia.
El Iradier Arena de Vitoria se inauguró en agosto de 2006, con una corrida de toros, a la que sucedieron otras muchas durante los diez años posteriores. En 2016, el Ayuntamiento decidió dejar de celebrar corridas de toros, sin que ninguna empresa o promotor reclamara la gestión del recinto. Pero han seguido organizándose espectáculos con vaquillas. Los del próximo verano podrían ser los últimos, dado que la reforma planteada excluye esta posibilidad.
Esta reforma prevé la construcción de dos grandes salas. Una se destinará a espectáculos y eventos con aforo de 5000 y 6000 personas. La otra será una sala sinfónica de excelencia acústica para unas 1500.
Subvenciones y apoyo administrativo
Se estima que la tauromaquia recibe subvenciones de más de 500 millones de euros, procedentes tanto de la Unión Europea como del Estado español.
Entre 2002 y 2020, la ganadería de lidia recibió alrededor de 430 millones de euros procedentes de la Política Agraria Común (PAC), según la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA). De hecho, la PAC representa hasta el 31’6% de los ingresos de estas explotaciones ganaderas. Todo ello a pesar de que en 2015 el Parlamento Europeo aprobó que los fondos de la PAC no apoyarían «actividades taurinas que impliquen la muerte del toro». Se contabilizaron 438 votos a favor, 199 en contra y 50 abstenciones.
En una sociedad que rechaza las corridas de toros en su mayoría y con un descenso de más del 60% de espectáculos taurinos en el conjunto del país desde 2007, la tauromaquia sobrevive gracias a estas inyecciones de dinero público.
Comunidades autónomas
Solo en la Comunidad de Madrid, en 2023 se duplicó la dotación para asuntos taurinos de sus presupuestos, con 6’3 millones de euros, bajo la presidencia de Isabel Díaz Ayuso (PP). Los presupuestos para Telemadrid, asimismo, incluyeron más de 3’1 millones de euros para la retransmisión de festejos taurinos en 2025, un 113% más que en 2024.
Para este 2026, el presupuesto para asuntos taurinos en la Comunidad de Madrid asciende a 7’2 millones, aunque el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) acaba de anular el convenio de 1’4 millones de euros entre el Gobierno autonómico y la Fundación Toro de Lidia, ya que su aprobación no tuvo lugar siguiendo la legalidad vigente.
Esta misma fundación es receptora de una subvención directa de 30000 por parte del Ayuntamiento de Madrid. También recibió más de 1’2 millones de euros de Castilla y León entre 2020 y 2023, y más de medio millón de euros de Andalucía entre 2021 y 2023.
En los últimos cinco años, la Fundación Toro de Lidia ha recibido alrededor de 2’6 millones de euros de las administraciones.
Por otra parte, según el Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas públicas, Castilla y León otorgó 1’4 millones de euros a la tauromaquia entre 2021 y 2025. En junio de 2025, la Junta también aprobó una inyección de 26000 euros para la Escuela de Tauromaquia de Salamanca.
Además, la Junta de Andalucía plantea elevar del 50% al 80% su aportación económica a los municipios taurinos, lo que reduce la carga de los ayuntamientos al 20%. El objetivo de la medida es, precisamente, reducir la financiación que aportan los consistorios y alargar la vida de la tauromaquia en los pueblos. La subvención financiará «acciones de promoción, fomento y apoyo de la tauromaquia en todas sus manifestaciones», así como «acciones de información» a la sociedad sobre esta actividad.
Castilla-La Mancha destina 1’3 millones de euros a la retransmisión de corridas de toros en su canal autonómico. La televisión aragonesa también retransmite ahora corridas de toros, tras una década sin este contenido en su parrilla. El Ayuntamiento de Zaragoza ha aportado 25000 euros a la escuela taurina «Mar de Nubes». En Extremadura, la Diputación de Badajoz otorga 950000 euros a la escuela taurina provincial.
Además, en 2025 las ayudas a grupos protaurinos pasaron de los 905000 euros de 2024 a más de 204 millones, un aumento del 165%.


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